
Consummatum es dirían los romanos, Cristina Fernandez de Kirchner ganó las elecciones argentinas, y sin duda alguna, estamos viviendo la complicidad entre pareja. Nestor por su lado facilitó el camino a su esposa, y ella como buena guerrera, aprovechó cada instante, cada espacio, cada encuentro, para dar a conocer su proyecto de Nación.
Cristina, será presidenta durante 4 años, y se adhiere a las mujeres latinoamericanas -Michelle Bachelet- que gobiernan un país.
Este recambio familiar hubiera sido un escándalo en otros países, simplemente en México no habría sido posible, -pensando en Martha y Vicente-.
A Cristina le favoreció demasiado la política de su esposo, si consideramos que a finales de 2001 el país entró a una de sus peores crisis, sólo basta recordar la historia del corralito financiero que despojó a los argentinos de sus ahorros y la caída de un presidente tras otro. En este contexto llegó Néstor Kirchner a la Presidencia en 2003. A Kirchner le tocó hacer limpieza general y recuperar lo que hasta ahora, Calderón lo está logrando; reconstruir un presidencialismo fuerte.
Implementó estrategias en varias dimensiones, por una parte sacó al país de una crisis económica terrible y lo regresó a la ruta del crecimiento con estabilidad. Argentina tiene varios años creciendo a 9%, su política social impulsada por el Presidente argentino son el resultado de políticas sanas y con una visión clara de" saber hacer".
El resultado de ello, es que Cristina se acerca más a la política centro izquierda y con su triunfo, el gobierno tiene carta blanca para plasmar su proyecto sin problemas ya que conquistó la mayoría en las dos cámaras del Congreso y se adjudicó con candidatos propios las ocho provincias donde se eligió gobernador.
Ante este panorama llega Cristina Fernandez al poder argentino, obviamente entre alcobas y cuatro paredes se discutirán asuntos de Estado, en la ducha se mencionarán los eventos mensuales; entre beso y beso Nestor le recomendará sobre política externa; tendiendo la cama charlarán sobre el FMI y como seguirá pagando la deuda Argentina, etc.
Ahora, ¿qué pasaría si Margarita quiere ser Presidenta de los Estados Unidos Mexicanos terminando la gestión de su esposo Felipe Calderón? Una pregunta que podría generar polémica en unos años más.
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