
Las elecciones en Guerrero están más que dadas y pintadas para que no se mueva ninguna pieza del ajedrez político: el ex priista Ángel Aguirre ha levantado la mano de la victoria y será (esperemos que así lo ratifique el Instituto Electoral del Estado de Guerrero) el próximo gobernador de aquella entidad del pacífico.
Aunque se esperaba un clima político-social inusitado, todo transcurrió en severa calma, bueno, si es que calma le podemos adjuntar el espionaje telefónico, acusaciones entre candidatos, cacicazgos y compadrazgos políticos, etc. Sí, una vez más compruebo mi teoría que, en la política no importa qué se hace para ganar, sino quiénes lo hacen para ganar.
Aunque se esperaba un clima político-social inusitado, todo transcurrió en severa calma, bueno, si es que calma le podemos adjuntar el espionaje telefónico, acusaciones entre candidatos, cacicazgos y compadrazgos políticos, etc. Sí, una vez más compruebo mi teoría que, en la política no importa qué se hace para ganar, sino quiénes lo hacen para ganar.
Pero, ¿Por qué tanta efusividad perredista y contento panista si el virtual gobernador es de cepa priista? Pareciera ser que su único objetivo en la vida amorfa de esta alianza es que el PRI no pinte una raya más al tigre, pero ¡si el cachorro mamo de él!
Es lamentable que la ideología política se pierda una vez que llegan elecciones nuevas, es deplorable que se reciclen candidatos añejos y viciados para poder tener éxito o mejor aun, gobernar por el bien propio y no social. Aguirre tiene su expediente y muchos medios informativos han dado cuenta de ello. ¿Qué sigue? ¿Un candidato caprichoso por no ser él quien vaya por su partido?
México vive una de sus peores crisis políticas y el mejor ejemplo se postra en la elección del domingo, los partidos no tienen fuerza ni liderazgo para elegir a un candidato suyo, la guerra sucia sigue, seguirá y se mostrará siempre que exista la lucha por el poder, los ataques mediáticos consolidarán o destruirán a aquellos que intenten una posición o escaño público. Sí, esto es la política mexicana, una verdadera porquería.
No entraré en saber quién perdió que, o quienes ganaron que, porque eso ya se analizó en mesas redondas y cuartos cuadrados. Lo cierto es que la guerra apenas comienza. El PRI debe cerrar filas para el Estado de México e ir con un candidato único, así se evitarían ser derrotados por un ex militante suyo. Lo que son las cosas…
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