Tal parece que mientras el Estado va ganando “la batalla” contra el crimen organizado y las mafias que en México habitan, el poder de las sombras hace fuerza y muestra que no es tan difícil acabarlo, puesto que su fuerza, su verdadera fuerza duerme en la PFP y SSP.Es lamentable el deceso de uno de los grandes protectores de la seguridad a nivel federal: el comisionado Edgar Millán Gómez, coordinador de Seguridad Regional de la Policía Federal Preventiva, asesinado el jueves en las puertas de su casa en la capital mexicana.
Millán, era considerado por la Presidencia de México como un elemento "estratégico" en las operaciones conjuntas de fuerzas federales y militares que se llevan a cabo contra el narcotráfico.
Además, Millán es el mando policial de más alto rango asesinado desde que el presidente de México lanzó una batalla frontal contra el crimen organizado a finales de diciembre de 2006, pocas semanas después de asumir su cargo. Como parte de esta estrategia de seguridad, el Gobierno desplegó miles de militares.
¿Qué nos deja ver estos asesinatos que manchan el gobierno calderonista? En definitivo demasiadas coincidencias: Felipe Calderón al momento de entrar en función, se lanzo a la yugular contra los grandes capos mexicanos y sus cárteles: el de Sinaloa, el de Tijuana, el cartel del Golfo, todos ellos operaban bajo reglas impuestas entre ellos mismos. el Estado era manipulado y en cierta medida controlado por la mafia para establecer rutas de fácil acceso y así operar la droga que se comercializa con Estados Unidos.
Al momento de que el Estado dejo de controlar la entrada y salida de droga mexicana procedente de Colombia, los grupos buscaban organizarse nuevamente y buscar nuevas rutas que les permitieran satisfacer esa compra- venta que por años Estados Unidos ha hecho, obvio la política americana impuesta no dejo otra opción que pelear contra el Estado Mexicano por no cumplir acuerdos establecidos en los sexenios anteriores.
La lucha no es contra el Estado, sino por las nuevas rutas de operación y por los nuevos modelos de la economía internacional que quieran o no, generan ganancias ilegales hacia el Estado. El tráfico de drogas es parte del dinero de origen ilegal que ingresa al sistema financiero mexicano, procedente de la criminalidad organizada.
Estas medidas, manchan a la seguridad y destruyen los ejes estratégicos que se consolida bajo la salvaguarda protectora del Estado. Aun no sé que más pueda acompañar la política de seguridad nacional pero en definitiva, es tiempo de paz y tranquilidad, aunque el Estado tenga que pagar los platos rotos.
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