
Decía un filosofo existencialista que la violencia se da siempre por una contra-violencia, es decir por una réplica a la violencia del otro. La violencia en la que se ha sumergido nuestro país en los últimos años es incomparable a la de Iraq o Afganistán que llevan un periodo de guerra e inestabilidad social. Hoy, es lamentable escribir y redactar que Ciudad Juárez, sea una tierra de nadie y que se encuentre a un paso de la ingobernabilidad política.
Lo ocurrido con la masacre de 16 jóvenes que se encontraban jugando es la gota que esperaba el gobierno local y federal para tomar acciones más concretas y así decidir el futuro de esa pequeña entidad chihuahuense.
Desde hace tiempo que Chihuahua y en particular Ciudad Juárez es un estado sin ley, sin gobierno y sin seguridad. Primero, la muerte al género femenino; después el control por el territorio entre los cárteles más poderosos y ahora la muerte a civiles para amedrentar a la población. ¿Qué sigue? ¿La rendición por parte del Estado o la donación de ese municipio para que sea controlado por otros?
El crimen organizado se ha apropiado de sus calles, de sus espacios públicos, de la sociedad y de su geografía para poder realizar el tráfico ilegal de droga y armamento hacia los Estados Unidos. El esfuerzo que el ejército mexicano demuestra, queda sin resultados al ver que la capacidad con la que opera queda obsoleta contra la mafia que impera en esa ciudad.
Se piensa que el traslado de los poderes locales a Ciudad Juárez logrará mayor seguridad y tranquilidad a los habitantes chihuahuenses; sin embargo, esa no es la solución correcta. Se necesita consensuar con los poderes fácticos y reales, tener un acercamiento y una habilidad política de negociar, de dialogar y dejar atrás el cacicazgo político entre los altos mandos, empezando por el gobernador Reyes Baeza.
La clase política necesita su imperium, ejercer el poder que le da el Estado para una estabilidad social. En Colombia y en particular Medellín dejó a un lado la violencia y la crisis interna para ser una alcaldía de los ciudadanos empezando por las bandas que ahí operaban, no se necesito violencia sino “política”. Los escalones se barren de arriba hacia abajo y no de abajo hacia arriba: con esto hago referencia a que si se desea quitar la corrupción y la delincuencia tienen que comenzar con los altos mandos y saber de dónde proviene tanta inseguridad local y entonces así operar de manera correcta.
Lo ocurrido con la masacre de 16 jóvenes que se encontraban jugando es la gota que esperaba el gobierno local y federal para tomar acciones más concretas y así decidir el futuro de esa pequeña entidad chihuahuense.
Desde hace tiempo que Chihuahua y en particular Ciudad Juárez es un estado sin ley, sin gobierno y sin seguridad. Primero, la muerte al género femenino; después el control por el territorio entre los cárteles más poderosos y ahora la muerte a civiles para amedrentar a la población. ¿Qué sigue? ¿La rendición por parte del Estado o la donación de ese municipio para que sea controlado por otros?
El crimen organizado se ha apropiado de sus calles, de sus espacios públicos, de la sociedad y de su geografía para poder realizar el tráfico ilegal de droga y armamento hacia los Estados Unidos. El esfuerzo que el ejército mexicano demuestra, queda sin resultados al ver que la capacidad con la que opera queda obsoleta contra la mafia que impera en esa ciudad.
Se piensa que el traslado de los poderes locales a Ciudad Juárez logrará mayor seguridad y tranquilidad a los habitantes chihuahuenses; sin embargo, esa no es la solución correcta. Se necesita consensuar con los poderes fácticos y reales, tener un acercamiento y una habilidad política de negociar, de dialogar y dejar atrás el cacicazgo político entre los altos mandos, empezando por el gobernador Reyes Baeza.
La clase política necesita su imperium, ejercer el poder que le da el Estado para una estabilidad social. En Colombia y en particular Medellín dejó a un lado la violencia y la crisis interna para ser una alcaldía de los ciudadanos empezando por las bandas que ahí operaban, no se necesito violencia sino “política”. Los escalones se barren de arriba hacia abajo y no de abajo hacia arriba: con esto hago referencia a que si se desea quitar la corrupción y la delincuencia tienen que comenzar con los altos mandos y saber de dónde proviene tanta inseguridad local y entonces así operar de manera correcta.
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