
Inicia diciembre y con él, un mes de festejos, recuerdos, olvidos y buenos deseos. Para México, fue un año difícil puesto que la crisis del 2009 apenas pegó en la sociedad mexicana dejando sus huellas en el aumento de la pobreza, desempleo y delincuencia.
En materia del combate contra el crimen organizado, las expectativas superaron por mucho los encuentros fallidos; los carteles sufrieron pérdidas por la captura de sus principales líderes, pero las muertes que cada día aumentan pesan más en la sociedad que las grandes sorpresas de seguridad nacional.
En materia económica podemos decir que el dólar se mantuvo estable en este año que termina y eso a partir de los cambios monetarios y políticas fiscales implementadas por el país del norte que tuvieron un efecto positivo en nuestro país. Sin embargo, México cada día pide más préstamos al Banco Mundial y de Desarrollo, lo que en consecuencia, tengamos mayor endeudamiento a nivel mundial y en un futuro tengamos que sufrir las consecuencias de no pagar a tiempo.
Siguiendo en la conclusión del año que se nos va; el tema de desempleo sigue y seguirá preocupando, es lamentable que tengamos a 61 millones de pobres. México se volverá en no pocos años un país con políticas públicas ineficientes e ineficaces en el desarrollo sustentable para una sociedad que no gana un salario mínimo diario.
De la educación, este año tuvimos resultados nada alentadores: el nivel promedio de un niño de primaria es reprobatorio y para alcanzar un nivel óptimo de educación necesitaríamos cien años prácticamente para alcanzar a países como España, Portugal. A nivel América Latina seguimos bajos y con numero rojos. ¿Por qué si tenemos aumento anual en el rubro educativo tenemos calificaciones tan pobres? Sí, el problema en parte es del Sindicato, pero también el nivel por el cual formamos el futuro de nuestros hijos tendría que analizarse de fondo.
Para los Estados, éste año no fue del agrado de muchos: el norte se volvió más violento dejando el corazón desgarrador en Ciudad Juárez, que no sufre más porque ya no tiene vida. Monterrey, Tamaulipas, Sinaloa, Zacatecas y Michoacán han sido marco histórico de la lucha que aun no termina.
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