Hemos hablado de las candidaturas presidenciales en México a
nivel nacional, pero en el Distrito Federal, las cosas no son iguales, mucho
menos con gran ventaja.
Los escenarios se complican por la excesiva cantidad de
cuasi-candidatos que algunos ya levantaron la mano, otros, quedan pacientes a
la espera del relevo y otros tanto no figuran como una competencia.
Vayamos desglosando el itinerario perredista; por una parte,
Alejandra Barrales, presidenta de la Comisión de Gobierno en la Asamblea
Legislativa en el DF ya ha alzado su voz diciendo que quiere ser una opción
para gobernar a la capital. Sin embargo hay otros dos más que pretenden ser y
que tienen una buena aceptación en la sociedad: Carlos Navarrete y Miguel Ángel Mancera.
Los tres son de diferentes personalidades: Alejandra
Barrales tiene la elegancia y la coquetería de una mujer de poder, ha pulido su
imagen pública y tal parece que ha dejado atrás su etiqueta de sobrecargo para “alinear”
a la mayoría del perredismo local. Carlos Navarrete es sin duda un excelente
orador político, de confianza a nivel nacional y aceptado por la izquierda
progresista. Su nivel de política está muy por encima de Alejandra ya que
conoce de cerca el poder mismo. Mancera, mantiene un perfil bajo pero
interesante para una ciudad en constante movimiento y que lo único que necesita
es lo que él hace: seguridad.
Algunas asociaciones civiles ya lo mencionan y lo consideran
como un buen candidato ciudadano, sin
embargo todo a su tiempo.
En el caso del PAN, los candidatos ya se empiezan a mover bajo
una ola que parece no tener fuerza: José Luis Luege levantó la mano antes de
tiempo, pensando que dará batalla a cualquiera de los amarillos. Sin embargo, y
como es el panismo local, seguramente decidirán por Carlos Orvañanos, un joven político
delegado de Cuajimalpa que se le ve futuro y con agallas. Esperemos que ahora
Mariana Gómez del Campo permita que los demás panistas puedan participar en las
elecciones populares y no “secuestrar” toda la planilla para los candidatos.
En el PRI la situación no se ve concreta, pero sí dura.
Enrique Peña Nieto dio el banderazo de salida y de entrada para su candidatura
en el territorio que gobierna Marcelo, manifestando que el respaldo por parte
de él, será para Beatriz Paredes. Si bien es cierto que Paredes es una POLÍTICA
en mayúsculas, su poder de atracción no es el que necesita el partido tricolor
para ganar adeptos. Deben recordar que aquí, en el Distrito Federal no han
sabido ganarse a la mayoría como en los estados de provincia.
Así se pintan los cuadros dentro del Distrito Federal, un
territorio que no es cualquier “estado” o “ayuntamiento” o “gobierno” Aquí, el
poder es fuerte, compartido, bilateral, consensuado y con gran dificultad. ¿Alguien
desea gobernarlo? Muchos dirían, pocos… podrían.
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