El
próximo domingo 5 de febrero, el Partido Acción Nacional realizará su elección
interna para elegir a su futuro candidato o candidata a la presidencia de la
república. Los tres presidenciables: Ernesto Cordero, Santiago Creel y Josefina
Vázquez Mota.
Los
tres postulantes para el cargo a ser candidato reflejan tres caras distintas
del PAN: por una parte, Ernesto Cordero refleja ser el candidato de la
confrontación y de pelea, Santiago Creel quiere representar al panismo clásico
y tibio y Josefina el estilo de una sociedad madura, pero ninguno de ellos es
lo suficientemente viable para una tercera etapa en el PAN dentro del gobierno.
La
lucha interna se ha vuelto un caudal de río revuelto y que solamente la pelea
será entre Josefina Vázquez Mota y Ernesto Cordero. Josefina es la que
más posibilidades –reales- tiene de contender y subirse al ring contra Enrique
Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador. Ella, a diferencia de Ernesto, ha
construido una candidatura externa y sin la anuencia del presidente Calderón.
Ernesto
Cordero le apuesta al efecto de Calderón en el 2006 al estar debajo de las
encuestas que favorecían al ex Secretario de Gobernación y que lo superó por
mucho el margen de ventaja. Pero la diferencia es que Calderón era el hijo
desobediente del PAN, era el apestado del presidente Fox y que luchó en contra
de su propio partido y de sus líderes por
alcanzar y motivar la esencia panista.
Sus convicciones fueron propias y asertivas mientras Santiago Creel seguía
un discurso tibio y poco efusivo. Esa es la diferencia y por la que Josefina
tiene la ventaja en todas y cada una de las encuestas levantadas.
A
unos días de llevarse a cabo la elección panista, la más desgastada será
Josefina Vázquez Mota porque sabe que probablemente ganará, ella puede y es la única competitiva dentro de las filas panistas de
llegar a la boleta electoral pero sus compañeros de partido han querido bajarla
a como dé lugar, en especial el candidato “oficial”.
Sí,
las encuestas son una foto instantánea que puede cambiar de un momento para
otro y en política nada esta escrito, pero las preferencias ciudadanas no se
equivocan. Josefina esperará impaciente ese 5 de febrero, donde consolidará un
triunfo que es suyo y que ha sido cantado por muchas voces y esperará que el “aparato”
no este del lado equivocado porque entonces si será la derrota no de Cordero,
sino de Calderón…

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