Según
la real academia española, la palabra debate proviene del latín debattuĕre que significa discutir,
disputar sobre algo y que precisamente se da entre dos personas o más
con el fin de exponer los distintos puntos de vista que se tienen sobre un tema
en específico.
Los debates parten sobre las posturas entre temas
polémicos que causan –y son- un problema entre la sociedad. Así tenemos
posturas a favor y en contra del aborto, del maltrato a animales, de la
eutanasia, etc.
Sí, eso es el debate y lo acalorado y ríspido siempre ira con
el respeto y la tolerancia entre una opinión y otra, ya que ésta llegará a un punto en común. Para eso está la política, para negociar y
que ambas partes estén consientes que el favor será para la sociedad en
general.
Hace
unas semanas, se llevó el debate entre los candidatos oficiales para la presidencia
de la república en México.
Entre
un ambiente pobre, entre una escenografía pobre, con propuestas pobres e ideas pobres, lo lógico fue que se tuvo un debate pobre.
Los
candidatos volteaban a mirarse con el
nerviosismo y la falta de brío hicieron que los medios los mostraran como son:
individuos sin propuestas claras para el México del mañana.
La
mentalidad que abundó en Josefina Vázquez Mota y Andrés Manuel López Obrado fue
atacar al enemigo –en este caso a Enrique Peña Nieto- a toda costa, con el fin
de quitarle puntos y llevarlos a su molino.
Para
el candidato de la izquierda se le olvidó que hace seis años, el PAN, que arropa
a la candidata azul le robo la
presidencia y no lo hizo evidente; para la candidata panista, se le olvidó que
el Mesías del Trópico ataco y descalificó al Ejecutivo emanado de las filas
panistas. Todo eso se olvidó y eran puntos clave para concientizar.
La
estrategia fue equivocada para ambos. No era atacar a Peña Nieto.
La
respuesta la tenemos a la vista: No hay un segundo lugar definido y todo parece
indicar que esta lucha será entre tres.
Esta
presidencia es sin duda única en el mundo: Para Josefina marcará como la
primera mujer a la presidencia en México, para Andrés Manuel el primer
presidente de izquierda y para Enrique Peña Nieto, el presidente que regresó al
PRI a los Pinos.
Sí,
en eso se concentraron estas tres candidaturas en el debate; en protagonismos,
en edecanes escotadas, en sonrisas de moderadoras, en fotos al revés y que por “falta
de tiempo” no tendremos eso… un debate.
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