Hace
unas semanas, el congreso mexicano se vio obligado a entrar a un debate que por
años le ha huido, y que, por iniciativa preferente del Ejecutivo, tuvo que
empezar a dedicarse de lleno a un tema fundamental en el progreso del país: el
tema laboral.
Durante
años, legislaturas han pasado, diputados y senadores repitiendo curul y ningún
partido ha tenido el valor de proponer ante el Congreso de la Unión, reformas
que beneficien al trabajador en particular, y también al patrón o empleador.
No
entraré de fondo debatir el contenido de la reforma laboral, ya que existen
opiniones a favor y en contra de la misma, sin embargo, creo que la reforma
laboral va a permitir una regulación a
las empresas denominadas outsourcing y que no dan garantías de seguridad social
al trabajador, aquél que gana cuatro mil pesos al mes sin tener certeza de
quién es su patrón para demandar cuando existan causales de despido
injustificado.
También
pondrá bajo la mesa aquellos juicios que por ley, llevan años sin resolver. El
ejemplo es claro, si un trabajador de una cafetería con un salario de mil pesos
a la semana es despedido, demanda a la pequeña empresa con apenas dos empleados
viviendo de ella, sacando mortaja de su liquidación que por ley le corresponde,
más los salarios caidos que pueda generar hasta el laudo del mismo.
Esta
ley es propositiva y no busca en ningún momento renunciar, limitar o quitar las
conquistas laborales que se han otorgado a la clase trabajadora.
Es
falso que se pretenda pagar siete pesos la hora, es falso que la iniciativa
favorezca solo al patrón. Esta ley, sin duda le da la igualdad tanto al trabajador
como al empleador. El contrato temporal es una forma de saber la eficiencia de
una persona, no se discrimina su talento, sino se pone a prueba su competencia.
Sus
contras también existen en esta ley, uno de ellos es que no puede existir una
Junta de Conciliación y Arbitraje dependiente de la Secretaria del Trabajo,
ésta, debe ser autónoma y de carácter jurídico propio, para entonces así tener
certeza sobre los acuerdos y resoluciones que emita una autoridad local.
México
no se acostumbra a los nuevos tiempos de competitividad, al cambio o al
crecimiento que se debe tener como un país con alto desarrollo y productividad.
Apenas
inicia la discusión en el Senado y con ello el futuro de una reforma que
regularice lo que en la práctica se lleva a cabo. Probablemente su destino sea
modificar ciertos artículos reservados y se suba a tribuna para debatir sobre
ello y con ello se devuelva a la cámara
de origen para su discusión y en su momento aprobación, aunque pensándolo mejor,
probablemente termine en la congeladora como muchas reformas con anterioridad
gracias a que ningún partido quiere menos votos para la futura elección.
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