Ayer se celebró la
octogésima séptima entrega de los Oscar en la cual se premia a lo mejor de la
meca del cine reconociendo a directores, productores, actores y todos aquellos
que se involucran en el séptimo arte.
Para no abundar en el tema, el favorito para ganar era Birdman;
película del mexicano Alejandro González Iñárritu quien se llevó a casa
cuatro premios Oscar incluido mejor película y mejor Director, sin duda, los
más codiciados dentro del mundo cinematográfico.
Al momento de recibir el premio como mejor película, el director dirigió unas
palabras sabias, sensatas y a la vez, universales. Su agradecimiento lo
pronunció diciendo: "quiero tomarme un
segundo para dedicar este premio a mis compañeros mexicanos: los que viven en
México, ruego porque podamos encontrar y construir el gobierno que merecemos, y
a aquellos que vivimos en este país, quienes somos parte de la última
generación de inmigrantes en este país, espero que podamos ser tratados con la
misma dignidad y respeto que aquellos que llegaron antes y construyeron esta
increíble nación de inmigrantes”.
Y es que su frase –que será célebre dentro de la meca fílmica- tiene un
trasfondo político - social que distingue y caracteriza al director dentro de
sus filmes, pues éstos, siempre relatan una visión cruda, fuerte
retratando una sociedad perdida, oscura, vacía y sin fe tal como lo
presenta en filmes como Babel o 21 gramos.
En ellas observamos el tema migratorio en particular, siempre enfocando
las miradas a los inmigrantes, aquellos que sirven y son explotados, a
las clases sociales que caen y lo mal que actúan los gobiernos ante las
personas que no son “ciudadanos residentes de su país. Su última película
se alejó considerablemente de su visión social y de reproche que nos tiene
acostumbrados, sin embargo, dejó muy en claro que a pesar de que su
protagonista tuvo un apogeo al ser un súper héroe, también tiene y se encuentra
en un vació queriendo renacer sin saber qué lugar tomar dentro de su propia
historia.
Sí, González
Iñárritu quiso salirse de la película y ser una voz para sus
conciudadanos, retratarlos en vivo y en una sola toma, mostró
el interés y la preocupación del mexicano que reside en el país vecino y
dejó que ellos fueran los protagonistas cuadro por cuadro.
Y es que Iñárritu
escupió por todos lados y trató de mover conciencias; en especial a la clase
política americana y mexicana. Sus palabras fueron universales y para
ambos bandos: México no se merece el gobierno que tiene y Estados Unidos
debe y tiene que respetar al inmigrante, ese que, -quiera o no- construyó
al país vecino.
Hoy Iñárritu puede continuar filmando y seguirse apasionando como lo ha hecho,
pero ya habrá dejado el dedo en el renglón para que los gobiernos de ambos
países empiecen a valorar y a reconstruir aquello que han dejado como extras en
su filme y que no cuentan con un personaje principal y que no aspiran a ser
considerados para el papel principal.
Para no abundar en el tema, el favorito para ganar era Birdman; película del mexicano Alejandro González Iñárritu quien se llevó a casa cuatro premios Oscar incluido mejor película y mejor Director, sin duda, los más codiciados dentro del mundo cinematográfico.
Al momento de recibir el premio como mejor película, el director dirigió unas palabras sabias, sensatas y a la vez, universales. Su agradecimiento lo pronunció diciendo: "quiero tomarme un segundo para dedicar este premio a mis compañeros mexicanos: los que viven en México, ruego porque podamos encontrar y construir el gobierno que merecemos, y a aquellos que vivimos en este país, quienes somos parte de la última generación de inmigrantes en este país, espero que podamos ser tratados con la misma dignidad y respeto que aquellos que llegaron antes y construyeron esta increíble nación de inmigrantes”.
Y es que su frase –que será célebre dentro de la meca fílmica- tiene un trasfondo político - social que distingue y caracteriza al director dentro de sus filmes, pues éstos, siempre relatan una visión cruda, fuerte retratando una sociedad perdida, oscura, vacía y sin fe tal como lo presenta en filmes como Babel o 21 gramos.
En ellas observamos el tema migratorio en particular, siempre enfocando las miradas a los inmigrantes, aquellos que sirven y son explotados, a las clases sociales que caen y lo mal que actúan los gobiernos ante las personas que no son “ciudadanos residentes de su país. Su última película se alejó considerablemente de su visión social y de reproche que nos tiene acostumbrados, sin embargo, dejó muy en claro que a pesar de que su protagonista tuvo un apogeo al ser un súper héroe, también tiene y se encuentra en un vació queriendo renacer sin saber qué lugar tomar dentro de su propia historia.
Hoy Iñárritu puede continuar filmando y seguirse apasionando como lo ha hecho, pero ya habrá dejado el dedo en el renglón para que los gobiernos de ambos países empiecen a valorar y a reconstruir aquello que han dejado como extras en su filme y que no cuentan con un personaje principal y que no aspiran a ser considerados para el papel principal.

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