Entre tantas visitas a información vía Internet, me encontré hace unas semanas “El decálogo del buen político” que elPaís.com publicó a través de su portal en su sección opinión de la columna TRIBUNA, de Ramón Vargas-Machuca Ortega. Expresando en díez puntos, lo que es ser... un buen político: 1. No hay que contraponer políticos de profesión y de vocación. Para ejercer bien este oficio se requieren profesionales con fibra política. Promuévanse estímulos para atraer y retener a los apasionados de la política y no a quienes se acercan a ella porque no han encontrado nada mejor. 2. Un buen político no debe ser fantástico ni fanático, sino tener talento político, una mezcla de espíritu de justicia y sentido estratégico. Alguien con unos cuantos principios y contención moral para no encandilarse con ilusiones cegadoras, pero que demuestra agudeza, sentido de la anticipación y adaptabilidad. La inteligencia política se templa bregando con las tensiones insuperables de la polític...
Más allá de ser un espacio de expresión, es un espacio de reflexión. Todas sus opiniones son bienvenidas, la libertad es un lujo que no muchos pueden permitirse. Licenciado Manuel Iván Reyes H. Abogado Remani Consultores Legales.