Hemos celebrado uno de los acontecimientos más importantes en nuestra historia mexicana, distinguiéndonos ante el mundo que las fiestas y los derroches son lo nuestro. Así lo hicimos con una fiesta célebre y única: doscientos años de libertad y trascendencia jurídica. Los festejos que el gobierno federal realizó para conmemorar nuestros inicios como época independiente fueron excelsos, vastos y hasta exagerados, pero lo que es cierto es sin duda que en ningún momento se rescato lo que tanto nos hace falta como sociedad: identidad. Los gastos superaron los millones de dólares para el Festejo del Bicentenario; entre ellos destacan los barcos de papel, carros alegóricos, un coloso y un espectáculo de luces y fuegos capaces de competir con la exageración y exceso burocrático. ¿Y luego? ¿México qué ganó con tanta pirotecnia, luces y sonido y qué nos llevamos como mexicanos? La respuesta es nada. Es lamentable que dentro del espectáculo magnifico y majestuoso no haya salido...
Más allá de ser un espacio de expresión, es un espacio de reflexión. Todas sus opiniones son bienvenidas, la libertad es un lujo que no muchos pueden permitirse. Licenciado Manuel Iván Reyes H. Abogado Remani Consultores Legales.