¿Fusionar al PRD? Quién lo iba a decir: Navarrete, el lider de los senadores perredistas, ha lanzado la convocatoria para fusionar al PRD, PT y Convergencia para ser uno solo, quitar el 2% que siempre les funcionaba y que por dejar a un lado a la "chiquilleria" pretenden absorverlos y asi cerrar filas con AMLO.Navarrete lanzó la propuesta de "iniciar un proceso de discusión entre las dirigencias nacionales del PRD, del PT y de Convergencia, para ir más allá del tema de las coaliciones electorales y las alianzas ... hacer una propuesta para ir a una discusión para fusionar a los tres partidos en uno sólo”.
Sin duda alguna es un cambio brutal para México, para la izquierda y sobre todo para Andrés Manuel. Por un lado el perredismo radical no dejará que otros invadan sus espacios que tanta sangre, riña, rencor y fuerza han ganado; si dominar al PRD es como una guerra en pleno coliseo romano, ahora dominar a una naciente socialdemocrata y un socialismo mexicano que son lo que representan los chiquillos, estaremos ante un choque de ideas, de principios y de partidos.
La izquierda como tal, como cualquier tendencia política, ideológica o cultural, no es producto de la generación espontánea; al contrario, suele cargar con inercias propias de su origen social. Su origen solía ocuparse de la cuestión indígena, enarbolando un discurso basado en la justicia social; criticando la teoría económica liberal, etc. Con mayor o menor fuerza, de alguna manera estas ideas están presentes todavía hoy.
No hay izquierda en el país, sino izquierdas que sucumben sus intereses fundamentalmente. Cada una tiene su historia y lo que es relevante para una en términos de momentos fundacionales, no lo es necesariamente para las otras.
En opinion de Carlos Illades, si hablamos de la izquierda socialista podríamos decir que inicia en la segunda mitad del siglo XIX con la formación de pequeños círculos en el naciente movimiento obrero (los congresos obreros de 1876 y 1879). Un segundo momento arranca con la difusión del anarquismo a finales del siglo XIX, el activismo de los hermanos Flores Magón, la edición del periódico Regeneración, y la formación de la Casa del Obrero Mundial.
Después de la Revolución vendría una nueva etapa con la formación del Partido Comunista Mexicano (1919), la recepción del socialismo de la Tercera Internacional –cuyo mayor exponente fue Vicente Lombardo Toledano— y la formación de las centrales obreras.
En la década de 1940 ocurren los primeros brotes de una guerrilla rural y, en los años siguientes, pero sobre todo a partir de 1968, surgen distintas tendencias dentro del movimiento comunista. En los ochenta se fusionan varias de éstas en el PSUM, posteriormente las corrientes comunistas con las nacionalistas (no priístas) en el PMS y, con las nacionalistas (priístas) en el PRD.
Fuera del sistema político se fortalecieron las opciones guerrilleras con la aparición pública del EZLN (1994) y el EPR, dos años después. Muchos izquierdistas no se ven reflejados en la postura perredista, otros tantos en la visión del Partido del Trabajo, y algunos comulgan con Convergencia por ser una "nueva izquierda socialdemócrata.
A nuestro país le hace falta dar ese cambio de preocuparse por los temas sociales, netamente sociales, no programas populistas que son temporales, sino impulsar actividades que lleven a un desarrollo sustentable, mejores trabajos y bien remunerados; trabajar firmemente sobre el campo, la pesca, obras hidraúlicas y energéticas, etc. Los partidos deben de ser los medios, y no el fin del poder.
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