
La rescisión que Estados Unidos le ha regalado al mundo en plenas épocas decembrinas, ha sido un obsequio que ningún país le ha dicho que no. “La gran depresión” del siglo XXI es – economistas así lo han afirmado- la peor de la historia económica jamás vista y que lamentablemente no se encuentra prevista con Keynes ni con Morgan Freedman.
El efecto domino económico parece no llegar a un final, puesto que cada día se anuncia el cierre de empresas, recorte de personal, suspensión de actividades, falta de liquidez, etc. Los estados aun creen que la disposición de activos en las finanzas, es el remedio para un mal que ya está en estado grave.
México reaccionó de manera tardía y quiso frenar a una bola de nieve que ya venia en forma descendente. Hoy, el trago amargo aun sigue en el esófago de nuestro país: la caída del petróleo y las remesas son signos de que algo no anda bien. El concurso mercantil de Comercial Mexicana y la subasta de “algunos” cuantos dólares por parte de Banxico reflejan la gran preocupación del sistema financiero mexicano.
La política económica, pretende primordialmente “estabilizar al mercado”. Pero, ¿Qué sucede con la clase media, esa que vive para sobrevivir? Sin duda como la historia así lo ha escrito, seremos los que pagaremos los costos y errores que unos cuantos hicieron; seremos los protagonistas principales de una angustia y desesperación, por no tener dinero para poder subsistir en esta gran crisis mundial.
El Estado por la necesidad de no dejar escapar las inversiones directas externas y proteger a los empresarios extranjeros, se olvidó de estabilizar los precios, de proteger el empleo ya existente, de bajar las tasas de interés, de realizar infraestructuras que permitan el movimiento de capitales y de acciones que fomentaran una cultura al ahorro.
Las clases políticas no blindaron a una economía popular que pende de un hilo y que vive con cincuenta pesos diarios. Es esta economía que en enero tendrá una cuesta prolongada, y que tendrá una crisis visible entre los mexicanos., esa crisis que es más fuerte que la económica, es esa crisis de no saber que pasará mañana
La incertidumbre que se siente por las calles es algo nunca visto entre la gente. No saber si mañana tendrán su empleo, no saber si percibirán el mismo sueldo, no saber si mañana podrán comprar o pagar lo que se debe. La crisis individual que vive diariamente la sociedad mexicana tendrá secuelas y sólo la estabilidad será el factor clave para que esta navidad no sea tan… amarga.
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