
Se cumple el primer tercio del gobierno de Felipe Calderón y con él, un desafió político; una problemática económica; una estabilidad que sigue sin aparecer y una muerte lamentable que la persigue muchas dudas. Me he permitido destacar algunas opiniones de amigos y colegas míos acerca de lo que ha sido el primer corte de caja del presidente.
Muchos analistas preocupados por la seguridad, califican estos dos años como nefastos, basando su interpretación en la guerra que se ha mantenido desde que entró a tomar posesión del cargo en contra el crimen organizado y que sigue dejando muertes por los estados que operan sin ley ni fuerza, sin respuesta ante este gran problema nacional.
Para aquellos que enfocan su estudio en la sociología, lo han calificado de pésimo y preocupante, pues el gobierno aun no ha prometido lo que por slogan, llevó a Felipe a ser presidente: el empleo. La falta de plazas y vacantes dentro de las empresas siguen siendo el factor clave para que no exista un crecimiento económico y, aunado a ello, recibimos la crisis que Estados Unidos heredó para el mundo. Con estas espectativas, es poco probable que lleguemos a un millón de plazas prometidos para el 2008.
Otros la analizan como satisfactorio, si tomamos en cuenta el aspecto político. Felipe Calderón ha gobernado y ha demostrado que entre su gente existe la capacidad política, esa que se necesita para lograr sacar reformas trascendentales para el pais, Sin embargo, esta capacidad no se la debe tanto al PAN, -pues es lamentable que entre el partido exista el fuego amigo-sino porque el PRI, le ha dado esa gobernabilidad que el país necesita, sobre todo porque el PRD sigue herido y no perdona un fraude inexistente.
En base a estas opiniones y comentarios, consideró que Felipe Calderón no ha hecho un mal papel gobernando. Ni tampoco ha sido victima del colapso económico heredado por el capitalismo de Estados Unidos. Simplemente empieza a formar un nuevo México. La economia mexicana siempre ha estado a expensas de la norteamericana y teniamos que sufrir las consecuencias de su “error de septiembre”.
Por muchos años, el narcotráfico era punto y aparte: intocable. Las rutas estaban definidas. Pero el poder es tan ambicioso, que las nuevas mafias se agruparon e iniciaron su propia organización. Hoy el Estado no acuerda esa postura y por ello se inicia esta guerra que lleva más muertes que en la guerra de Irak.
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