
El encuentro de Felipe Calderón con el próximo presidente de Estados Unidos Barack Obama atrajo la mirada del mundo al ser nuestro presidente, el único de América Latina que se ha reunido con él días antes de tomar posesión. Aunque se puede presumir como un acto protocolario, en política la forma es fondo.
Las visiones encontradas pueden ser muchas; desde un gesto de buen vecino pasando por un abrazo de interés, hasta dictar la “nueva línea” que USA encomienda a México en materia ya sea de narcotráfico o económico.
La cierto es, que México ha vuelto a ser parte de los asuntos pendientes del vecino país y fundamental para las relaciones bilaterales. Hace 8 años que la estrecha relación mantenida por ambos países se perdió con el septiembre 11, ese día, dejamos de pertenecer como socio y pasamos a ser el simple comprador del sur.
La situación que los reunió ayer nos permite saber que el tema del narcotráfico es el punto, lo demás es efecto secundario. Aunque es fácil adivinar, que la reunión privada tuvo que ser una platica de cómo los dos estados se van a enfrentar ante la situación mundial económica que afecta el comercio internacional.
Sin embargo a partir de esta reunión creo q vendrán muchas mas donde se acentúe el tema migratorio. Obama sabe muy bien que mientras se les permita a los inmigrantes trabajar, tendrá un país productivo y todo porque los gringos no harán lo que nuestros latinos hacen por ellos.
Por ello aplaudo este acercamiento de dos mundos; dos estados que necesitan más que nunca no verse como vecinos, sino cómplices y aliados, refrendar las cooperaciones bilaterales y buscar medios para estabilizar ambas economías. No podemos ser dependientes directos ni tampoco culpar a nuestra realidad; sí necesitamos a Estados Unidos, eso no hay modo de discutir, pero ya no en la manera que estábamos acostumbrados.
México ahora necesita mirar al sur y expandirse comercialmente, ver los mercados latinos y probablemente ahí, tengamos un nicho de oportunidad.
Las visiones encontradas pueden ser muchas; desde un gesto de buen vecino pasando por un abrazo de interés, hasta dictar la “nueva línea” que USA encomienda a México en materia ya sea de narcotráfico o económico.
La cierto es, que México ha vuelto a ser parte de los asuntos pendientes del vecino país y fundamental para las relaciones bilaterales. Hace 8 años que la estrecha relación mantenida por ambos países se perdió con el septiembre 11, ese día, dejamos de pertenecer como socio y pasamos a ser el simple comprador del sur.
La situación que los reunió ayer nos permite saber que el tema del narcotráfico es el punto, lo demás es efecto secundario. Aunque es fácil adivinar, que la reunión privada tuvo que ser una platica de cómo los dos estados se van a enfrentar ante la situación mundial económica que afecta el comercio internacional.
Sin embargo a partir de esta reunión creo q vendrán muchas mas donde se acentúe el tema migratorio. Obama sabe muy bien que mientras se les permita a los inmigrantes trabajar, tendrá un país productivo y todo porque los gringos no harán lo que nuestros latinos hacen por ellos.
Por ello aplaudo este acercamiento de dos mundos; dos estados que necesitan más que nunca no verse como vecinos, sino cómplices y aliados, refrendar las cooperaciones bilaterales y buscar medios para estabilizar ambas economías. No podemos ser dependientes directos ni tampoco culpar a nuestra realidad; sí necesitamos a Estados Unidos, eso no hay modo de discutir, pero ya no en la manera que estábamos acostumbrados.
México ahora necesita mirar al sur y expandirse comercialmente, ver los mercados latinos y probablemente ahí, tengamos un nicho de oportunidad.
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