
Iniciamos el 2009, donde se vaticina un año caótico –económicamente hablando- para el mundo, para Estados Unidos y para México. Por lo pronto, las malas noticias siempre tienen alas y por su parte, el Secretario de Hacienda afirma que no creceremos económicamente; es decir, que ni usted ni yo tendremos más ni menos, sino nada.
Ante esta situación, el presidente Felipe Calderón se ve en la penosa “necesidad” de presentar un Plan anticrisis, donde se refleja la preocupación que tiene el Estado frente al mal que nos espera este año.Por ello, expongo los puntos más importantes rescatados del proyecto anunciado a los medios de comunicación:
1. Ampliar el gasto público particularmente en materia de infraestructura para poder estimular el crecimiento.
2. Busca cambiar las reglas en el ejercicio de ese gasto en infraestructura por parte del sector público, para poder agilizar su ejercicio.
3. El inicio de la construcción de una nueva refinería en el país.
4. El lanzamiento de un programa extraordinario de apoyo a las pequeñas y medianas empresas en México.
5. Un nuevo programa de desregulación y desgravación arancelaria para hacer más competitivo el aparato productivo nacional.
Esta emergencia y urgencia por presentar un plan que recupere la confianza sobre qué pasará en la economía mexicana no es el remedio, pero sí amortigua las caídas que se aproximan de empresas mexicanas y en la economía de las familias mexicanas.
Sin embargo, a pesar que es un plan temporal, creo que lo presentado en Palacio Nacional fue tardío para la sociedad mexicana, ya que éste, tenía que haber sido presentado desde el inicio de su sexenio como parte de su política. Ser el presidente del empleo y tener las manos limpias ayudo en campaña, pero hoy, ha sido la tumba de su primer tercio en el gobierno.
Los empleos han disminuido; la corrupción se ha fortalecido; la guerra contra el narcotráfico es más ruda y destructiva y los mexicanos hemos perdido la fe y esperanza de pensar si viviremos mejor.
¿Qué pasará? ¿Cómo nos ira? Son preguntas que se hace la gente diariamente entre comidas, cenas y charlas de café. No me gusta ser negativo en este aspecto, pero si en Estados Unidos los bancos se han declarado en bancarrota, donde hoy tienen dos millones de desempleados y que el mercado financiero aun no ve lo duro sino lo tupido, no sé que medidas tomará México en caso que se presente un problema de tal magnitud, Como dice un refrán; si ves las barbas de tu vecino cortar….
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