
Dentro del estudio y el análisis político que refrendo, no cabe duda que el caso de Iztapalapa ha sorprendido a propios y a extraños, a perredistas como a panistas, a escépticos de la democracia como promotores de ella. Juanito, hoy se ha convertido no como el próximo jefe delegacional de Iztapalapa, sino como el hombre que nació de la nada y ganó por un movimiento social.
Así es Juanito: un hombre que ha sido actor de ficheras, ex desnudista, amedrentador y madreador profesional contra el Estado Mayor Presidencial, comerciante ambulante e hijo pródigo del movimiento que encabeza el Mesías del trópico. Este es Juanito, el hombre elegido por Andrés Manuel López Obrador y que le arrebato al PRD el bastión más importante después de la delegación Cuauhtémoc: Iztapalapa, y que, si así lo decide por no renunciar, podría recaer el futuro de una demarcación con más de 3 millones de habitantes.
De vida política no tiene nada, nunca ha ocupado algún puesto público o se ha dedicado a encabezar asociaciones civiles o participar activamente en causas ciudadanas, El mérito que tiene en la política mexicana es pertenecer al bando equivocado: ser el perro fiel de las acciones emprendidas por Fernández Noroña, provocar, agredir, mentar madres, etc. Rafael Acosta es ya, una especie en peligro de extinción.
Sin embargo la pregunta es ¿La llegada al poder se la debe a Andrés Manuel o a un movimiento social? ¿Será que no sabe que la ambición puede más que la razón y que él esta siendo utilizado vilmente por un capricho del peje lagarto defeño? El problema está en que ya es “Juanito”. Ya no se trata de un personaje ficticio sacado del libro de los Sánchez, sino un hombre con problemas del poder.
¿De dónde viene su fuerza? ¿Quién lo patrocina? ¿Cuáles son sus atributos para ser considerado en el nuevo Juárez de la república? No lo sabemos, por lo menos ahora no hay respuestas para defender la llegada de Rafael Acosta. No esta a la altura de un político izquierdista, por lo menos de la talla de Heberto Castillo, Cuauhtémoc Cárdenas o Carlos Navarrete , mucho menos de entrar al círculo del poder y que encabeza la clase política, pero existe y es lo que importa.
Por lo pronto, dice que renunciará y cobrará una quincena como jefe delegacional; pretende regresar en 3 años para ser diputado federal, y en otros 3 más jefe de gobierno y si se espera otros 6, candidato a presidente de la republica. No cabe duda que el poder y la lotería cuando te llega de golpe… te vuelves loco.
Así es Juanito: un hombre que ha sido actor de ficheras, ex desnudista, amedrentador y madreador profesional contra el Estado Mayor Presidencial, comerciante ambulante e hijo pródigo del movimiento que encabeza el Mesías del trópico. Este es Juanito, el hombre elegido por Andrés Manuel López Obrador y que le arrebato al PRD el bastión más importante después de la delegación Cuauhtémoc: Iztapalapa, y que, si así lo decide por no renunciar, podría recaer el futuro de una demarcación con más de 3 millones de habitantes.
De vida política no tiene nada, nunca ha ocupado algún puesto público o se ha dedicado a encabezar asociaciones civiles o participar activamente en causas ciudadanas, El mérito que tiene en la política mexicana es pertenecer al bando equivocado: ser el perro fiel de las acciones emprendidas por Fernández Noroña, provocar, agredir, mentar madres, etc. Rafael Acosta es ya, una especie en peligro de extinción.
Sin embargo la pregunta es ¿La llegada al poder se la debe a Andrés Manuel o a un movimiento social? ¿Será que no sabe que la ambición puede más que la razón y que él esta siendo utilizado vilmente por un capricho del peje lagarto defeño? El problema está en que ya es “Juanito”. Ya no se trata de un personaje ficticio sacado del libro de los Sánchez, sino un hombre con problemas del poder.
¿De dónde viene su fuerza? ¿Quién lo patrocina? ¿Cuáles son sus atributos para ser considerado en el nuevo Juárez de la república? No lo sabemos, por lo menos ahora no hay respuestas para defender la llegada de Rafael Acosta. No esta a la altura de un político izquierdista, por lo menos de la talla de Heberto Castillo, Cuauhtémoc Cárdenas o Carlos Navarrete , mucho menos de entrar al círculo del poder y que encabeza la clase política, pero existe y es lo que importa.
Por lo pronto, dice que renunciará y cobrará una quincena como jefe delegacional; pretende regresar en 3 años para ser diputado federal, y en otros 3 más jefe de gobierno y si se espera otros 6, candidato a presidente de la republica. No cabe duda que el poder y la lotería cuando te llega de golpe… te vuelves loco.
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