
Hace unas semanas, vi la película Transformers 2, y jamás imagine que el título podía hacer alusión a lo que pasó en nuestro sistema electoral.
Todos los analistas políticos coincidíamos que el PRI sería el gran favorecedor en estas elecciones intermedias, no solo por la campaña que realizó, sino por los acuerdos entre gobernadores y el talento que Emilio y Manlio tienen en cuestión territorial. Sin embargo, no concebía la idea que le arrebatará al partido Acción Nacional Querétaro y San Luis Potosí.
Los números hablan por sí solos: en el Estado de México 95 municipios; 5 gobernaturas y presencia en los municipios más importantes económicamente como Guadalajara y Cuernavaca; la mayoría de diputados en los congresos locales y sumando 237 diputados federales en San Lázaro, etc. Nadie pensaría que después de 10 años, cuando la sociedad se hartó de tanta corrupción interna y externa, el partido que gobernó setenta años al país volvería con más fuerza y a posicionarse deseando ver que quiere poseer lo que le arrebataron… la presidencia.
Su avance en cierta medida se la debe a una sociedad inconforme con la confrontación y la descalificación entre el PAN y el PRD; que en los dos primeros años solo buscaron esto: el fracaso de sus ideologías. Del PRD era entendible que perdería mucho sin la presencia de Andrés Manuel pronosticando que llegarían a un 18%, pero la realidad es otra, sólo un 12% de la sociedad está entre sus filas. Pero del PAN ¿qué pasó? Esa es la pregunta en la que no ubicamos el desenlace político electoral del 5 de julio.
¿Por qué se perdió tanto? ¿Acaso es una lección para el partido por parte de los militantes? ¿Será que la sociedad no le apuesta al gobierno federal? El porcentaje de votación coincide con los números que siempre el PAN ha mantenido, pero la derrota es MAYUSCULA si comparamos que día a día se debilita como partido de Gobierno y más como partido del Presidente Felipe Calderón.
Por el momento el Revolucionario Institucional tiene mucho que festejar y levantar las manos gritando ¡lo logramos! ¡Sí se pudo! y demostrar que tienen el perfil que se busca para gobernar, además de ubicar y analizar ese 6% de voto nulo.
Los rostros de campaña ya no son los mismos ni son los que eran: Germán renuncia después de la peor derrota que ha tenido el PAN a lo largo de su gobierno, el PRD se queda callado y con la derrota esperada, el PVEM y la chiquillada conformes con estar tres años más en el poder y el PSD comparte el fracaso y desaparecer del juego político. Es tiempo de decir que ha llegado la venganza de los caídos.
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