
Vaya sorpresa la que nos llevamos los mexicanos acerca del proyecto del paquete económico para el año siguiente. Primero, porque el Legislativo hizo lo de siempre: aumentar los impuestos que existen y segundo, el tema que a los constitucionalistas analizan sobre una controversia constitucional al saber si se cumplió o no, lo pactado en nuestra carta magna.
Entre los puntos más relevantes del dictamen aprobado, incluye un aumento al 16% en el Impuesto al Valor Agregado, 30% al Impuesto Sobre la Renta y la creación de un impuesto a las telecomunicaciones de 3%, así como otros impuestos especiales como la cerveza y los cigarros.
¿Cómo demostrar que es “lo mejor” para la ciudadanía? ¿Cómo hacerle saber a nuestros representantes que sus decisiones perjudican a la clase media baja? ¿Hasta cuando cargaremos el peso de la clase política? Es necesario un alto total a este tipo de acciones.
A los diputados se les olvidó el tema de los pobres para pasar los recursos a los gobernadores y terminar los contratos en infraestructura principalmente, como lo demuestra el Distrito Federal, que necesita terminar su magna obra: la linea 12 del metro, y creo que unos 5 o 6 estados más, están bajo esa misma coyuntura.
Sí, efectivamente, estamos en medio del ojo del huracán porque los problemas se juntaron entre la crisis mundial, la falta de oportunidad laboral, la baja inversión nacional y extranjera, la baja productividad y comercio con el petróleo, la influenza humana, y la división que sigue entre la sociedad mexicana y que el presidente aun no ha podido con el peso de Andrés Manuel.
El dictamen emanado por la cámara de diputados no significa un avance significativo ni mucho menos se habla de una reforma fiscal: México, tiene finanzas públicas débiles y no hemos sido capaces de recaudar lo suficiente para poder distribuir equitativamente la riqueza y ni siquiera plantear una reforma integral para evitar esta situación y a la evasión de contribuyentes. Siempre se mira a los 30 millones de habitantes que ganamos menos de 5 salarios mínimos y que por lo visto, algunos bajarán de nivel en medio de una crisis económica.
Por lo pronto, el CCE ya habló y considera que es un retroceso a la economía ya que México es el único país del mundo que en plena crisis golpea a empresas y contribuyentes por el lado del ingreso al elevar a 30% la tasa del Impuesto sobre la Renta (ISR) y por el lado del consumo al subir el IVA a 16%. Esta más que dicho, ahora a esperar los otros recursos constitucionales; la ratificación o no del Senado y /o el veto presidencial, lo que ocurra primero.
Entre los puntos más relevantes del dictamen aprobado, incluye un aumento al 16% en el Impuesto al Valor Agregado, 30% al Impuesto Sobre la Renta y la creación de un impuesto a las telecomunicaciones de 3%, así como otros impuestos especiales como la cerveza y los cigarros.
¿Cómo demostrar que es “lo mejor” para la ciudadanía? ¿Cómo hacerle saber a nuestros representantes que sus decisiones perjudican a la clase media baja? ¿Hasta cuando cargaremos el peso de la clase política? Es necesario un alto total a este tipo de acciones.
A los diputados se les olvidó el tema de los pobres para pasar los recursos a los gobernadores y terminar los contratos en infraestructura principalmente, como lo demuestra el Distrito Federal, que necesita terminar su magna obra: la linea 12 del metro, y creo que unos 5 o 6 estados más, están bajo esa misma coyuntura.
Sí, efectivamente, estamos en medio del ojo del huracán porque los problemas se juntaron entre la crisis mundial, la falta de oportunidad laboral, la baja inversión nacional y extranjera, la baja productividad y comercio con el petróleo, la influenza humana, y la división que sigue entre la sociedad mexicana y que el presidente aun no ha podido con el peso de Andrés Manuel.
El dictamen emanado por la cámara de diputados no significa un avance significativo ni mucho menos se habla de una reforma fiscal: México, tiene finanzas públicas débiles y no hemos sido capaces de recaudar lo suficiente para poder distribuir equitativamente la riqueza y ni siquiera plantear una reforma integral para evitar esta situación y a la evasión de contribuyentes. Siempre se mira a los 30 millones de habitantes que ganamos menos de 5 salarios mínimos y que por lo visto, algunos bajarán de nivel en medio de una crisis económica.
Por lo pronto, el CCE ya habló y considera que es un retroceso a la economía ya que México es el único país del mundo que en plena crisis golpea a empresas y contribuyentes por el lado del ingreso al elevar a 30% la tasa del Impuesto sobre la Renta (ISR) y por el lado del consumo al subir el IVA a 16%. Esta más que dicho, ahora a esperar los otros recursos constitucionales; la ratificación o no del Senado y /o el veto presidencial, lo que ocurra primero.
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