
Octubre inicia como todos los años: una manifestación violenta donde se recuerdan a las victimas de un movimiento estudiantil y que su historia pasa a ser más que reflexiva, anacrónica para el joven actual.
Sin embargo, este mes parece ser el favorito para otra manifestación en la que se pronostica una reestructuración total o la liquidación de una de las empresas del Estado y que ha sido en los últimos años, una lápida insostenible e incosteable para su conservación: la compañía de Luz y Fuerza del Centro.
Y es que el hecho de que la Secretaria del Trabajo y Previsión Social le negará la toma de nota a Martín Esparza, -secretario general electo con muchas irregularidades del padrón- se abre la oportunidad de dar por liquidada a una empresa que le ha costado miles de millones de pesos al gobierno mexicano.
¿A qué nos lleva un cierre de ésta compañía? Pues probablemente a un cambio radical en la manera de distribuir el subsidio y apoyo al sector energético, ya que la CLFC es una empresa deficiente, improductiva y que hoy día se puede decir que está quebrada a pesar de recibir subsidios por 40 mil millones de pesos al año.
Para muchos socialistas y para la izquierda en especial, estas noticias no son nada alentadoras ya que refleja una pérdida de votos y apoyo de sus dirigentes, además de reafirmar lo caótico que es un vivir en un estado neoliberal capitalista; pero realmente veamos la capacidad productiva de una empresa como la CFE y de la CLFC.
Mientras que la CFE se ha convertido en una empresa distinguida a nivel mundial; la Compañía de Luz y Fuerza del Centro ha venido decreciendo y aumentado su gremio sindical, ha mostrado ante la sociedad su incapacidad para poner en orden a los famosos “diablitos” que se observan por toda la ciudad y los apagones recurrentes en ella y los beneficios que tiene su sindicato al tener privilegios que muchos quisieran y ambicionan.
Todos estos problemas sigue cargando el gobierno federal y que aun así no ha podido poner una reestructuración, ya que al parecer le teme ser mano dura y firme con el sindicato de electricistas. Empero, la oportunidad que les ha brindado Martín Esparza al ser ilegitimo puede poner fin a una empresa que no tiene futuro progresista para el México moderno.
Los próximos días serán cruciales porque las manifestaciones estarán al día y aunque el SME ya anunció que recurrirá al amparo de esta resolución de la Secretaria que dirige Javier Lozano, no habrá paro de actividades porque sería una huelga ilegal ya que no hay un emplazamiento ni violación al contrato colectivo de trabajo, sí estará un clima propenso al estallido… electricista.
Sin embargo, este mes parece ser el favorito para otra manifestación en la que se pronostica una reestructuración total o la liquidación de una de las empresas del Estado y que ha sido en los últimos años, una lápida insostenible e incosteable para su conservación: la compañía de Luz y Fuerza del Centro.
Y es que el hecho de que la Secretaria del Trabajo y Previsión Social le negará la toma de nota a Martín Esparza, -secretario general electo con muchas irregularidades del padrón- se abre la oportunidad de dar por liquidada a una empresa que le ha costado miles de millones de pesos al gobierno mexicano.
¿A qué nos lleva un cierre de ésta compañía? Pues probablemente a un cambio radical en la manera de distribuir el subsidio y apoyo al sector energético, ya que la CLFC es una empresa deficiente, improductiva y que hoy día se puede decir que está quebrada a pesar de recibir subsidios por 40 mil millones de pesos al año.
Para muchos socialistas y para la izquierda en especial, estas noticias no son nada alentadoras ya que refleja una pérdida de votos y apoyo de sus dirigentes, además de reafirmar lo caótico que es un vivir en un estado neoliberal capitalista; pero realmente veamos la capacidad productiva de una empresa como la CFE y de la CLFC.
Mientras que la CFE se ha convertido en una empresa distinguida a nivel mundial; la Compañía de Luz y Fuerza del Centro ha venido decreciendo y aumentado su gremio sindical, ha mostrado ante la sociedad su incapacidad para poner en orden a los famosos “diablitos” que se observan por toda la ciudad y los apagones recurrentes en ella y los beneficios que tiene su sindicato al tener privilegios que muchos quisieran y ambicionan.
Todos estos problemas sigue cargando el gobierno federal y que aun así no ha podido poner una reestructuración, ya que al parecer le teme ser mano dura y firme con el sindicato de electricistas. Empero, la oportunidad que les ha brindado Martín Esparza al ser ilegitimo puede poner fin a una empresa que no tiene futuro progresista para el México moderno.
Los próximos días serán cruciales porque las manifestaciones estarán al día y aunque el SME ya anunció que recurrirá al amparo de esta resolución de la Secretaria que dirige Javier Lozano, no habrá paro de actividades porque sería una huelga ilegal ya que no hay un emplazamiento ni violación al contrato colectivo de trabajo, sí estará un clima propenso al estallido… electricista.
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