
Hace un año nació en el país del norte, una esperanza que tendría como objetivo devolverle a la nación que destruyó todas las economías emergentes del mundo -incluso aquellas que se pensó no la tocarían- el milagro americano. Estados Unidos veía a Barack Obama a su “rayito de esperanza”.
El primer presidente afroamericano que tiene Norteamérica ganó adeptos no solamente por el “cambio” generacional que en él se veía, sino porque realmente simbolizaba una política correcta, democrática y una actitud de querer hacer las cosas, tal y como fue su campaña primero, en contra de Hilary Clinton y después con John McCain.
Así ya ha transcurrido un año, un año en la cual Estados Unidos se pregunta ¿éste es en realidad nuestro presidente? ¿Dónde quedó el hombre que se vendía como el único ser que podía sacar adelante a Norteamérica? Unas preguntas abruptas para el primer año de Barack, pero las que son el sustento para los próximos tres años.
Estados Unidos, no ha visto en Barack Obama el ímpetu con el cual inicio su marketing político, su administración ha tenido que enfrentar la peor de las crisis por las que ha enfrentado el país vecino, una lentitud en reformas que él había prometido solucionar y que hasta la fecha siguen en la congeladora, acuerdos internacionales que siguen en la espera de ser firmados y /o ratificados, y una guerra que al parecer seguirá hasta los próximos dos años más.
¿En qué quedaron las propuestas? En eso nada mas, propuestas. Tenia que poner un alto a las políticas burdas de George W. Bush en la guerra contra Irak y Afganistán y no ha podido con ellas. El Congreso lo trae en la mira por las reformas sanitarias y migratorias que ha dejado de impulsar y tratar otros temas de interés nacional y así temas de suma importancia para la economía americana.
El primer presidente afroamericano que tiene Norteamérica ganó adeptos no solamente por el “cambio” generacional que en él se veía, sino porque realmente simbolizaba una política correcta, democrática y una actitud de querer hacer las cosas, tal y como fue su campaña primero, en contra de Hilary Clinton y después con John McCain.
Así ya ha transcurrido un año, un año en la cual Estados Unidos se pregunta ¿éste es en realidad nuestro presidente? ¿Dónde quedó el hombre que se vendía como el único ser que podía sacar adelante a Norteamérica? Unas preguntas abruptas para el primer año de Barack, pero las que son el sustento para los próximos tres años.
Estados Unidos, no ha visto en Barack Obama el ímpetu con el cual inicio su marketing político, su administración ha tenido que enfrentar la peor de las crisis por las que ha enfrentado el país vecino, una lentitud en reformas que él había prometido solucionar y que hasta la fecha siguen en la congeladora, acuerdos internacionales que siguen en la espera de ser firmados y /o ratificados, y una guerra que al parecer seguirá hasta los próximos dos años más.
¿En qué quedaron las propuestas? En eso nada mas, propuestas. Tenia que poner un alto a las políticas burdas de George W. Bush en la guerra contra Irak y Afganistán y no ha podido con ellas. El Congreso lo trae en la mira por las reformas sanitarias y migratorias que ha dejado de impulsar y tratar otros temas de interés nacional y así temas de suma importancia para la economía americana.
Es el primer año, sí, el primero de cuatro, cosa que no es mucho pero sí es poco tiempo cuando él mismo pretendía darle lid a toda la mala organización y administración de su antecesor y cambiar el modelo norteamericano. La reelección parece no perturbarle, pero si la realidad no es como los que la sociedad americana tenía por sueños, entonces veremos apagar a un “rayito de esperanza”… afroamericano claro.
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