
No sé en que momento México entró en una crisis política profunda donde no existen rastros de gobernabilidad ni Estado de Derecho; donde las políticas públicas se encuentran adheridas a la ineficacia administrativa y que, hasta la fecha, ningún político ha querido atreverse a solucionar la grave problemática nacional.
Alzan la mano, levantan la voz, piden moción de orden, pero ninguno propone una agenda de política pública: El desempleo avanza; la economia no alcanza en el bolsillo del mexicano; las instituciones se vuelven espejo de la corrupción y la inseguridad cada día toma vida entre la sociedad y -lo que parecia imposible- en el ámbito político.
El viernes 14 de mayo, fue secuestrado - aunque la PGR no han querido oficializar esta hipotesis- Diego Fernández de Cevallos; el mítico personaje polémico y controversial de la vida política panista. Abogado, político y ex candidato presidencial, líder dentro de la cúpula panista y mentor de muchos políticos hoy funcionarios públicos. Sí, el jefe Diego, se encuentra desaparecido y no se sabe quién fue o quienes fueron los culpables.
La pregunta que todos se hacen es ¿quién secuestró al Jefe Diego? El hecho se convirtió en tema de interés general, puesto que un personaje como él, solo se puede comparar con figuras de la talla de Manlio Fabio Beltrones o Emilio Gamboa, Cuauhtemoc Cárdenas, Beatriz Paredes e incluso de Enrique Peña Nieto. Su trayectoria como abogado ha sido cuestionada por las controversias contra las instituciones públicas; su carrera política fue trascendental para el país, y queda claro que él sabe y conoce sin temblarle la mano al tomar decisiones; y como empresario su legado es tener Punta Diamante en Acapulco Guerrero y realizar la famosa obra vial conocida como "la carretera del amor".
Ante estos antecedentes, Diego alcanzó el status quo, convirtiendosé en un referente para toda la vida pública y política de México, más allá del bien y del mal, entre lo claro y lo obscuro, entre la razón y la mentira Diego Fernández existía. Enemigos muchos, amigos pocos, dinero incalculable, consejos únicos, experiencia demasiada y presencía indispensable.
A nadie le hace ruido saber que la inseguridad ya convivía con la clase política dejando huellas de que también es poder gobernando con el poder: Luis Donaldo Colosio, el cardenal Posadas Ocampo, Ruiz Masseu, etc, son muestras claras y no resueltas por las procuradurias estatales y federales.
Hoy, su desaparición hace eco entre todas las clases sociales y gobernantes. Un sector hace mofa de su secuestro, otro levanta plegarias a través de Facebook y Twitter mientras los medios de comunicación no hacen comentario alguno que pudiera perjudicar la vida de tan famoso político.
Hoy, la delincuencia organizada hace presencia, solicitando audiencia pública y manifestar los agravios en su contra y el único -y tal vez el mejor- abogado que puede defenderlos puede estar con ellos o contra ellos...
Comentarios
Lo cual me hace exponer que nos da un reflejo de lo que realmente esta sucediendo en este pais, mientras uno ve los paridos del mundial. Por otro lado muy coherente con lo que se expone. Matizando los haspectos mas relevantes de cada articulo.
S.L.J.O.