
Hace unos años, la clase política se desgarró las ropas por tratar de limitar la libertad de prensa y comunicación a través de una reforma más que electoral, al modo de los involucrados, definiendo reglas poco electorales y democráticos dejando ver que no estarían dispuestos nuevamente a la controvertida "guerra sucia".
Para ese entonces, César Nava era un intocable de los Pinos, se le consideraba la otra sombra de Calderón; un hombre capaz de firmar como aval y titular del teje y maneje en asuntos políticos. Al igual que Juan Camilo Mouriño, él ejercía la fuerza suficiente para controlar y manipular al entonces ex Secretario de Gobernación Ramírez Acuña.
Hoy, a más de cuatro años César Nava no es ni la sombra, ni la fuerza, ni la grandeza que muchos medios lo tenían. Su inexperiencia como político, como legislador y como presidente de un partido que está en el gobierno lo convierten en un puberto. La necesidad por ganar estados de la república, presidentes municipales y legisladores locales Nava recurre a lo que el PAN planteó en su momento: dejar atrás la guerra sucia entre candidatos.
Con Beatriz Paredes no pudo, simplemente no pudo. Ella es un mounstro de la política, es una gran oradora y una experta en la diplomacia –políticamente- correcta. Con el Congreso de la Unión, -nuevamente- no pudo solicitar licencia para poder apoyar a sus candidatos a cargos públicos, además de que se ganó el ser ridiculizado como un pinocho y hoy, ha encontrado por medio de ilícitas grabaciones telefónicas a un Fidel Herrera tal cual es… un político con colmillo afilado.
¿Qué busca Nava con mostrar lo que siempre ha existido? ¿Quién será su cuerpo de asesores porque lo están aconsejando peor que a Germán Martínez? Definitivamente la postura del PAN no ha sido la correcta, no hay rumbo claro ni visión de Estado. Desde el momento en que hizo alianzas con el PRD en manos de Manuel Camacho Solís es no tener dignidad ni vergüenza política. El postular candidatos ex priistas y no considerar a panistas de años, que han estado al pie del partido es no tener madre.
Si se gana, que se gane con candidatos de casa, no importando candidatos ajenos a los propios. Es mejor una derrota propia a una victoria ajena. César Nava no ha demostrado madera de liderazgo ni fortaleza partidista. Se ha cegado a las imposiciones y a jugar un juego que no sabe las reglas de años: acarreo, compra de votos, despensas, apoyos sociales, etc. Estos recursos siempre han existido y existirán, todos los partidos y gobiernos lo hacen, no hay nada nuevo bajo el sol.
Ahora, destapó las conversaciones de un tiburón rojo. Fidel Herrera, no tendrá compasión por él ni por los suyos. Tanto Fidel como Ulises son viejos dinosaurios priistas, de la vieja escuela, capaces de dominar y aplastar a quien sea; lo han hecho en sus estados y lo han demostrado. César Nava no será uno más, simplemente le demostrarán lo que ellos… tienen de más.
Comentarios