
Tal parece que “el sueño americano” de los propios americanos hoy despierta de una gran realidad y un problema no grave, preocupante.
El efecto Obama y la gran popularidad que éste presidente inyectó en la sociedad americana en su campaña, se ha venido disipado en los últimos meses, pues su proyecto de nación no ha estado a la altura de lo que se buscó desde un inicio que era la reconstrucción de un Estado en crisis.
Barack Obama se enfrenta ante la peor situación desde que tomo posesión como presidente del los Estados Unidos hace dos años. Más del 60% de los norteamericanos se encuentran en duda con el partido del presidente, puesto que las promesas no han sido cumplidas por ese hombre que dijo “poder hacerlo mejor”.
La esperanza que él vendió a los americanos hoy nadie quiere comprar, es más, quisieran volver como estaban antes pues la política que el presidente Obama ofreció en un inicio, no es la misma en la cual se vive diariamente.
¿Qué sucedió con Barack? ¿Dónde quedó ese hombre con gran capacidad de liderazgo y convicción de amar a su país? Pareciera que los americanos viven su propio Fox con color afroamericano. No es lo mismo ser candidato que ser presidente; su gran impacto político ha quedado debilitado por los demócratas, por la falta de apoyo legislativo y en consecuencia la poca productividad en reformas importantes como la migratoria y económica. Sacar adelante al país más poderoso de América no es fácil, menos cuando empieza a recuperarse de una crisis que ellos mismos crearon para el mundo.
En estos dos años, no ha tenido una trascendencia política como él mismo pensó, no ha logrado conjugar el arte de la política con la administración política, ha intentado, ha buscado pero no ha conseguido un impulso que figure a Estados Unidos nuevamente en el mapa geopolítico- económico que estaba acostumbrado.
Le quedan dos años más de gestión para llevar a cabo unas elecciones presidenciales donde los republicanos empiezan a cuestionar y a posicionar a sus más grandes políticos, tanto clásicos como vanguardistas. Mientras tanto los demócratas necesitan limpiar una imagen conformista y empezar a evolucionar si es que no quieren perder lo que tanto buscaron… un cambio.
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