
La disputa por el 2012 ha comenzado, ya no hay mas búsqueda para saber quién o qué candidatos se perfilan para suceder a Felipe Calderón y tal vez al panismo de hace diez años.
El PRD sigue enfrascado entre sus mismos militantes y con un extraño que parece propio: Marcelo Ebrard quiere ir por la grande con una alianza neo-izquierdista mientras Carlos Navarrete construye su propia maquina con aquellos que le dieron forma al partido en los años ochentas. Por otra parte, un activo fijo es el que maneja Andrés Manuel, que dice “no lo demos por muerto” ya que él se va con el PT y Convergencia y dará pelea una vez más por alcanzar ese sueño que le fue robado.
Para el PRI todo parece estar dicho: Peña Nieto se visualiza como el candidato ideal para gobernar este país, pero no olvidemos el experimentado Manlio Fabio Beltrones. Su capacidad política ha dejado huella en el Senado de la República y puede que dentro del Partido de la Revolución Institucional de un golpe de timón ya conocido por la vieja escuela.
¿Que decimos del partido en el Gobierno? Es fecha en la cual no hay ningún candidato que pueda darles batalla a los dos candidatos virtuales. ¿Lozano? ¿Cordero?, ¿Lujambio? ¿Nava? No existe una visión de quién será el candidato que le dé continuidad al panismo en la década perdida.
Lamentablemente, el rostro que ha dejado el PAN en la ciudadanía ha sido de decepción; jugaron con las esperanzas de un cambio, con los sueños de progreso y los anhelos de millones que creyeron que Vicente Fox era el “elegido”. Y sí, fue el elegido para no gobernar un país con 50 millones de pobres, esos que quedaron excluidos en las políticas neoliberales y desinteresadas en combatir la pobreza, el desempleo, la marginación y el desarrollo del país. A sus tres años de administración, Fox muy sonriente y descaradamente dijo “yo ya cumpli” dejando claro que para él, México ya no tenia presidente.
Hoy, sufrimos las consecuencias de nuestros gobernantes. Felipe Calderón se ve agotado, abatido y tal vez desesperado porque no aguanta tanta resistencia política, diferencias entre los poderes Legislativo- Ejecutivo, estupideces dentro de su gabinete, etc. Le quedan dos años más para recuperar lo mucho que se ha perdido en nuestro país, levantar la mirada y sacudir los estragos de una violencia sin guerra y decir… yo ya cumplí.
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