Han iniciado las campañas
políticas en México y con ellas, setenta millones de spots que no dicen nada,
discursos realizados por asesores expertos –y no tanto- en la ingeniería
política, visitas a estados de la república mexicana con el fin de capturar
esos votos en el aire y lo más
interesante… ser el futuro presidente de México.
Sin embargo, no todo es miel
sobre hojuelas. Los cuatro candidatos que se enfrentan por dominar el escenario
político han tenido un inicio
interesante y que, en la primera semana de que hayan iniciado
formalmente las campañas, algunos han resentido el peso de sus equivocaciones y
otros no tanto.
Iniciemos con Enrique Peña
Nieto, el favorito y consentido de muchas mujeres no solamente por tener un
aspecto físico sano, sino que ha sabido explotar el carisma y el talento que se
puede tener a sus cuarenta y tantos años. Un hombre maduro, con una esposa
egresada de Televisa y unos hijos de
edad adolescentes.
Esos factores fueron los que
decidieron que en el PRI se decidieran por el orgullo de Atlacomulco.
Empero, sus errores han sido
poco determinantes para que sus números disminuyan: no saber tres libros que
hayan marcado su vida; desconocer la forma en la cual se desenvuelven las amas
de casa; pronunciar un ingles poco entendible en escenarios norteamericanos y
una guerra en twitter que desató su hija al defenderlo de las pifias suyas.
Aunado a ello, Enrique Peña
Nieto ha querido manejar parte de su estrategia en revistas del corazón
pensando que con ello llegará al mercado que no se interesa en temas de
política pero sí en temas de polémica y
eso ha permitido que ex amores suyos salgan a la luz mencionando que es un mal
padre y se desatiende de sus hijos fuera del matrimonio lo que podría
ocasionarle problemas en un futuro.
A pesar de que en los
últimos meses sus errores han sido polémicos, sigue como favorito en la mayoría
de las encuestas. Lo que aquí podemos sustentar que sus equivocaciones no han
sido factores clave para perder o mermar
votos una elección.
Caso contrario sucede con
Josefina Vázquez Mota. La hija non grata
del PAN, ha iniciado muy gastada, muy apática y con ganas de tirar la toalla. Desde
la lucha interna entre Santiago Creel y Ernesto Cordero, Josefina salió avante
a pesar del fuego amigo entre ellos. Sin duda la guerra contra Cordero la dejó
desgastada. El PAN se equivocó de lucha y de enemigo, tan es así que hoy, la
candidata sufre los excesos del desgaste físico y político.
Josefina trae consigo un
peso importante en contra de ella: ser la candidata del partido en gobierno,
mantener un discurso poético y no político, ser una mujer sobria y frívola, no
mostrar el verdadero músculo en su inicio de campaña y dejar a un lado a su
equipo dentro del PAN en posiciones básicas para dominar el sentido de su
campaña.
Por ser mujer, no tendrá
distinción alguna de sus adversarios para ser tratada “diferente”. En política lo que menos importa
es conocer el género del enemigo, sino sus pretensiones y la manera en que éste
se encuentre preparado.
Esos tropiezos han hecho que
Vázquez Mota venga perdiendo de tres a cuatro puntos porcentuales desde que fue
elegida internamente hasta la primera semana de campaña electoral.
Sí, toda acción corresponde
una reacción. Así son las leyes de la física y en política no siempre se cumple
una ley natural.
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