Los
errores de Andrés Manuel no han sido menos importantes que los anteriores, cabe destacar que a diferencia de los tres
candidatos, Andrés Manuel compitió hace seis años y era el gran favorito de los
medios, de la sociedad y de su soberbia.
Él
pensó que sería presidente, que triunfaría por sobre todas las cosas y dejo a
un lado la pasión, la dedicación, el dinamismo que es estar dentro de la
ciudadanía. Sus palabras fueron su propia cruz y las mentiras, en su estilo de
vida.
Hoy,
se presenta pidiendo una “segunda oportunidad” y modificando su discurso
altanero, ríspido, de confrontación. Hoy, la República amorosa que enarbola su
política es artífice de un nuevo proyecto de nación, donde busca una a toda
costa recuperar esos votos del 2006.
Su
conversación privada ante un grupo de industriales
en la cual manifiesta que se siente cansado y agotado, han propiciado que Andrés Manuel carezca de
fortaleza y se vea en su campaña como un candidato pobre, recurriendo a los
discursos que le sirven para el electorado: pasar a ser una víctima más del
gobierno en turno.
Para
Gabriel Quadri, el panorama es distinto pero igual que los otros tres
candidatos principales. El Partido Nueva Alianza –partido formado por la líder
sindical Elba Esther Gordillo y por el gremio magisterial- decidió nombrar como
su candidato a un activista ecológico e investigador como su representante a la
presidencia de la república después de que el PRI decidiera no ir en coalición
con ese partido.
Para
Gabriel Quadri es una experiencia única en su vida, no solamente porque en la
vida política no ha tenido un cargo de representación popular y para obtener la
candidatura presidencial la regla número uno es tener experiencia, elemento
básico para todo postulante.
Y
su inexperiencia dentro de la clase política se ha visto reflejada en los
primeros días de campaña: iniciar bajo del mar, proponer legalizar la marihuana, subir el alza
al iva, eliminar el subsidio de la gasolina y por no decir los que se acumulen
al momento que se termina este artículo.
Sí.
Llevamos una semana prácticamente de haber iniciado las campañas en México. Con
cuatro candidatos oficiales, avalados, con y sin experiencia en la vida
política, pero eso si, dispuestos –al parecer- de conquistar lo que todo hombre
anhela y sueña… el poder.

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