Faltan 15 días exactamente para que concluyan las
campañas políticas en México, y seguramente el que más anhela que concluya es el
candidato Enrique Peña Nieto.
Fue un once de mayo cuando decidió acudir a un evento
realizado por la Universidad Iberoamericana – institución universitaria privada
de mayor prestigio en nuestro país- y hablar acerca de su proyecto de nación
que él encabeza.
Para sorpresa de muchos, los alumnos que ahí estudian
recibieron al candidato con protestas y signos inequívocos de intolerancia. Los
actos que en ese entonces Enrique Peña Nieto, gobernador del Estado de México,
ejerció por medio del uso legítimo de poder en el municipio de Atenco, fueron
parte de las rechiflas y reclamos del sector universitario, mismos que le
asignaron una cruz que a partir de esa fecha
no se ha podido quitar.
Fue entonces que el Presidente nacional del PRI, Pedro
Joaquin Coldwell llamó a los universitarios intolerantes y bravucones,
iniciando con ello, el movimiento jamás visto desde hace más de treinta años;
el famoso #yosoy131.
Ante este movimiento promovido por 131 alumnos de la UI, los jóvenes tomaron el mando de lo
que son las campañas políticas: el no a los medios improvisados y sí
informados, el no por la imposición y sí a una democratización de información,
el no a Peña Nieto y sí a… ¿a qué si?
La pesadilla de Peña Nieto llegó sin ser llamada. Cuando
todas las encuestas lo mantienen arriba, un grupo de jóvenes -y simpatizantes
de la izquierda mexicana- lo llaman y le exigen que se baje de la contienda.
¿Pues qué no somos un país democrático? ¿Y dónde quedó el libre voto y pensar
del mexicano?
Las propuestas por el movimiento juvenil se encuentran al
vapor y por ende, no encuadran dentro de un dialogo político a debatir, no
tienen definido una agenda viable para exigir o pretender imponer. Sus logros,
no trascendentales pero sí importantes fue que el segundo debate se difundiera
por los canales 2 y 13 a nivel nacional. En mi opinión, le falta mucho por
madurar y sentar las bases de saber qué desea dentro del sistema político y si
éste, respetará y negociará los términos que se presenten por medio de sus
voceros.
Mientras el río suena, Andrés Manuel y Josefina se aprovecharon de esta circunstancia y
colgarse la medallita por ello. Sin embargo, y de muy buena manera, fue el
candidato izquierdista, que pareciera haber recuperado aquella fuerza
desgastada y decidió beber de la fuente de la eterna juventud y así obtener el segundo lugar y entonces dejar atrás a la "señora",
así llamada por Elba Esther Gordillo.
El golpe recibido por parte de los jóvenes hacía Peña Nieto, fue duro, pero no mortal. Las primaveras se hicieron para derrocar tiranías, no democracias.
El golpe recibido por parte de los jóvenes hacía Peña Nieto, fue duro, pero no mortal. Las primaveras se hicieron para derrocar tiranías, no democracias.
Sí, las elecciones se encuentran a quince días y así saber quién será el futuro presidente de México. Si será el triunfo para el Mesías Tropical que va por su "triunfo robado", según él hace seis años, o la Mujer que piensa y emula una sonrisa diferente o el hombre que pese a todo y sus errores ya conocidos y expuestos ante el dominio público, tendrá cara para enfrentar no solamente a un movimiento juvenil, sino también a un país que exige y demanda y que éste no tendrá una panacea como la de 1968.
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