
A una semana de llegar a las elecciones intermedias constitucionales, los rostros de las campañas políticas se están caracterizando por ser una lucha intensa y feroz por conquistar espacios y demostrando una vez más que el poder es y será la esencia de la política.
En el Distrito Federal, sabemos que el Partido de la Revolución Democrática tiene más poder que ningún otro partido. Catorce delegaciones son suyas. Sin embargo, el poco trabajo y el mal papel que sigue desempeñando en estos tres años en algunas demarcaciones de la ciudad, se espera que la ciudadania cambie su opinión y voto ya que muy probablemente se pinten de azul Coyoacán y Cuajimalpa y de rojo la delegación Tlalpan.
Conociendo la derrota y a la conquista de territorios no obtenidos, el PRD -y tras bambalinas, el apoyo del gobierno de Marcelo Ebrard- le apuesta a dos figuras conocidas, pero no políticas para hacerle frente al PAN en las delegaciones que son suyas por derecho propio: Miguel Hidalgo y Benito Juárez.
Por un lado tenemos a la velocista Ana Guevara, donde su desempeño quedo demostrado en las pistas, obteniendo medallas y méritos por su labor deportiva y así valiéndose un lugar en el atletismo nacional. Su berrinche con el Presidente Calderón la hizo voltear a la izquierda y Marcelo la adoptó como hija pródiga de la ciudad.
Hoy pretende ocupar la jefatura delegacional en Miguel Hidalgo como candidata del partido amarillo y entablar una guerra con el ya experimentado Demetrio Sodi: un verdadero animal político.
A la velocista se le olvida que para estar en política, se necesita saber de política. Se necesita astucia, negociación, persuasión, habilidad, pasión, valor para la toma de decisiones, en pocas palabras: vivir para la política. Ella no lo sabe y por eso tiene a su “grupo de expertos” que la manipularan y gobernaran una delegación con tantos matices como historia misma.
Por otro lado, tenemos a Bernardo Bátiz, un conocido funcionario en la administración de AMLO, y que quiere la silla delegacional en Benito Juárez. Su carrera política sí se puede demostrar y tiene armas para defenderse, pero ¿acaso podrá ganar una delegación completamente azul? No lo creo. Independientemente de la fuerza que pueda dar, su relación con Andrés Manuel lo pone en evidencia ante los ciudadanos, por lo cual es poco probable la llegada del maestro.
Quedan exactamente 3 días más de campaña política y dos delegaciones en disputa por parte del PRD y del PAN. Éstas, son la joya de la corona y el bastión panista por excelencia. Por su parte, Demetrio y Mario tienen la confianza entre los azules de su demarcación y en la experiencia que solo da… la política.
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