
Los acontecimientos acaecidos en el estado de Sonora acerca de la muerte de 40 pequeños la semana pasada han dejado vulnerable a una de las instituciones más criticadas del Estado Mexicano: el Instituto Mexicano del Seguro Social.
A pesar de que el Instituto no fue el responsable del incendio donde fallecieron niños cuya edad oscilaba entre dos meses a cuatro años, sí es responsable en la contratación del lugar y en revisar las medidas de emergencia en caso de un suceso de esa naturaleza.
Y las preguntas se hacen en todos los medios políticos ¿quién es el responsable? ¿el presidente de la república porque en su administración depende el seguro social? ¿El gobernador Eduardo Bours? ¿Del Seguro Social? ¿De los padres de familia por no percatarse del estado en que se encontraba la instalación de la guardería? ¿De quién?
El Seguro Social es parte de nuestro sistema político mexicano, es un brazo del cuerpo político que la clase dominante ha permitido dejarlo sin movilidad; ahora que se encuentra en una situación donde es necesaria una operación, no se le puede dejar desatendido y menos que se le ampute cuando éste tiene salvación.
El IMSS ha estado a punto de ser privatizado como todas las instituciones públicas paraestatales que surgieron en la época del llamado “desarrollo estabilizador” de nuestro país. Hoy, el Seguro Social al igual que todo nuestro sistema, se encuentra en una profunda crisis: su sindicato, el personal de confianza, las medicinas, el servicio, la calidad brindada son diariamente atacadas por los derechohabientes, quienes no nos ven como personas que necesitamos un alivio, sino cosas que queremos su hastío.
La muerte de los pequeños sin duda nos dejan una herida social y para muchos actores políticos, cuentas por pagar. Por el momento, la Comisión Permanente llamará a los acusados para rendir cuentas y esclarecer contratos de arrendamiento, medidas preventivas, etc.
Lo que se les olvida a los diputados y senadores es que la sociedad ya no quiere más teatro político en tribuna, queremos que se legisle a favor de una reforma para el Seguro Social, donde se forme a una institución de confianza, que brinde todas las medidas de salubridad y que éstas sean correctas, necesarias y sobre todo adecuadas para los trabajadores y derechohabientes. El Seguro Social es parte de nuestra vida y por un escándalo adherente a él no se debe ni se le puede dejar morir solo.
A pesar de que el Instituto no fue el responsable del incendio donde fallecieron niños cuya edad oscilaba entre dos meses a cuatro años, sí es responsable en la contratación del lugar y en revisar las medidas de emergencia en caso de un suceso de esa naturaleza.
Y las preguntas se hacen en todos los medios políticos ¿quién es el responsable? ¿el presidente de la república porque en su administración depende el seguro social? ¿El gobernador Eduardo Bours? ¿Del Seguro Social? ¿De los padres de familia por no percatarse del estado en que se encontraba la instalación de la guardería? ¿De quién?
El Seguro Social es parte de nuestro sistema político mexicano, es un brazo del cuerpo político que la clase dominante ha permitido dejarlo sin movilidad; ahora que se encuentra en una situación donde es necesaria una operación, no se le puede dejar desatendido y menos que se le ampute cuando éste tiene salvación.
El IMSS ha estado a punto de ser privatizado como todas las instituciones públicas paraestatales que surgieron en la época del llamado “desarrollo estabilizador” de nuestro país. Hoy, el Seguro Social al igual que todo nuestro sistema, se encuentra en una profunda crisis: su sindicato, el personal de confianza, las medicinas, el servicio, la calidad brindada son diariamente atacadas por los derechohabientes, quienes no nos ven como personas que necesitamos un alivio, sino cosas que queremos su hastío.
La muerte de los pequeños sin duda nos dejan una herida social y para muchos actores políticos, cuentas por pagar. Por el momento, la Comisión Permanente llamará a los acusados para rendir cuentas y esclarecer contratos de arrendamiento, medidas preventivas, etc.
Lo que se les olvida a los diputados y senadores es que la sociedad ya no quiere más teatro político en tribuna, queremos que se legisle a favor de una reforma para el Seguro Social, donde se forme a una institución de confianza, que brinde todas las medidas de salubridad y que éstas sean correctas, necesarias y sobre todo adecuadas para los trabajadores y derechohabientes. El Seguro Social es parte de nuestra vida y por un escándalo adherente a él no se debe ni se le puede dejar morir solo.
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