
Tal parece que la educación en México pretende consolidarse en un televisor de catorce pulgadas y que el maestro sea reemplazado por un conductor de programas unitarios.
El convenio firmado por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación a través de su líder Elba Esther Gordillo y Televisa para realizar un programa que pretenda educar a millones de niños, es el reflejo de una sociedad mexicana… de los años setenta.
Y lo digo porque en esa época, la televisión era la novedad, lo de hoy, el lujo de ver a los actores y perderse por horas en un canal viendo novelas de antaño y que consumaban el tiempo de millones de mexicanos.
Los tiempos han cambiado, y, por si no lo sabe la maestra, invertir 150 millones en un programa televisivo no es la solución a los problemas que tiene el sistema educativo. Estamos viviendo una crisis en todos los aspectos y la educación también es parte de ella, pero seguirá así cuando existan líderes como Elba, que su papel no es el de maestra, sino de política.
Con ese dinero se puede invertir en baños, en bancas, en canchas de futbol, en equipo para laboratorio, en computadoras, en aulas acorde a las necesidades básicas, servicios de limpieza, etc.
La educación juega un papel importante y prioritario en todo Estado que pretenda alcanzar el desarrollo. Hemos visto que los programas y las alianzas educativas entre el gobierno federal y el Sindicato solo demuestran lo ineficaces que se vuelven en la práctica misma.
Por una vez en la vida deje que México piense, actúe y avance. No permitamos que nos envuelvan con programas de entretenimiento: si realmente quiere la maestra que los niños aprendan, deje que los canales culturales tomen el protagonismo que se merecen. No se burle de la ignorancia de los mexicanos doña Elba, aprenda de las enseñanzas que México nos ha regalado; tanta historia por contar, demasiados ríos por conocer, flora y fauna por descubrir, eso es lo que se debe difundir y no un programa donde usted dice que sí y que no.
El convenio firmado por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación a través de su líder Elba Esther Gordillo y Televisa para realizar un programa que pretenda educar a millones de niños, es el reflejo de una sociedad mexicana… de los años setenta.
Y lo digo porque en esa época, la televisión era la novedad, lo de hoy, el lujo de ver a los actores y perderse por horas en un canal viendo novelas de antaño y que consumaban el tiempo de millones de mexicanos.
Los tiempos han cambiado, y, por si no lo sabe la maestra, invertir 150 millones en un programa televisivo no es la solución a los problemas que tiene el sistema educativo. Estamos viviendo una crisis en todos los aspectos y la educación también es parte de ella, pero seguirá así cuando existan líderes como Elba, que su papel no es el de maestra, sino de política.
Con ese dinero se puede invertir en baños, en bancas, en canchas de futbol, en equipo para laboratorio, en computadoras, en aulas acorde a las necesidades básicas, servicios de limpieza, etc.
La educación juega un papel importante y prioritario en todo Estado que pretenda alcanzar el desarrollo. Hemos visto que los programas y las alianzas educativas entre el gobierno federal y el Sindicato solo demuestran lo ineficaces que se vuelven en la práctica misma.
Por una vez en la vida deje que México piense, actúe y avance. No permitamos que nos envuelvan con programas de entretenimiento: si realmente quiere la maestra que los niños aprendan, deje que los canales culturales tomen el protagonismo que se merecen. No se burle de la ignorancia de los mexicanos doña Elba, aprenda de las enseñanzas que México nos ha regalado; tanta historia por contar, demasiados ríos por conocer, flora y fauna por descubrir, eso es lo que se debe difundir y no un programa donde usted dice que sí y que no.
Comentarios