
Antes que fueran creados la tierra, el mar los cielos, y todas las formas que hoy conocemos tenían el mismo aspecto, al que llamaban Caos, una masa confusa y sin forma. Como todos los elementos estaban mezclados, la tierra no era sólida, el mar no era fluido ni el aire transparente.
Dios y la Naturaleza pusieron fin al desorden, separando la tierra del mar y al cielo de ambos dos. Luego, Dios y la Naturaleza se las arreglaron para disponer mejor la Tierra y distribuyeron los ríos, las montañas y las bahías, dibujaron los valles, los bosques y las planicies. El aire se esclareció y las estrellas fueron apareciendo. Los peces tomaron posesión del mar, los pájaros del aire y las bestias de cuatro patas se apropiaron de la tierra.
Así también Prometeo formó al hombre y más adelante a la mujer. La primera mujer fue Pandora que fue formada en los cielos y cada uno de los Dioses le dio un atributo. Para ello, Pandora fue enviada con Epimeteo, quién tenía una caja donde guardaban algunas cosas sobrantes. Su curiosidad hizo que Pandora abriera la caja y de ella saliera una multitud de plagas para atormentar a los hombres como la envidia la ira y la venganza.
Caso similar pasa en el Estado de México, donde la caja de Pandora la ha abierto Enrique Peña Nieto pues la ira aparece en el grupo de Atlacomulco, donde presagiaban ser ellos los que volverían a gobernar el valle de México, sin embargo la sorpresa la dio Eruviel Ávila al ser considerado el candidato único para ser él, quien pueda ganarle a la alianza opositora.
La ira, pecado capital entre los mortales, la tienen los Presidentes nacionales del PAN y PRD respectivamente, ya que la caballada que cada uno presume para ser considerado el candidato aliancista no será factor determinante como lo fue en Puebla y Oaxaca. El alcalde de Ecatepec era el plan B, pero una vez que tuvo el apoyo de su partido –y de su gobernador- fallaron en contra de ellos, no hay aire para “inflar” a Bravo Mena.
Sí, rescatar breves mitos y leyendas de la mitología griega siempre son recibidas y más cuando una vez aterrizadas a la realidad, no importa quien sea Pandora, Afrodita, Zeus o Poseidón, la misma política mexicana se encarga de asimilar a sus personajes, a sus héroes y villanos. Esta es nuestra propia mitología… nuestra propia historia.
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