
Hace unas semanas, en México se estrenó un documental titulado Presunto Culpable, en la cual unos abogados tratan de demostrarle a la justicia mexicana que Antonio Zuñiga –el indiciado- es inocente ya que no se encontraba en el lugar de los hechos y que lamentablemente es uno más que es juzgado de manera inoficiosa e ilegal.
Su exhibición en las salas de cine provocó un impacto social como pocas veces sucede en nuestra sociedad. El resultado: un éxito. Pero ¿por qué contarnos una historia ya conocida? ¿Cuantas personas no han vivido lo que al protagonista del documental?
El golpe que recibió el sistema judicial mexicano fue inminente. La exhibición de todos y cada uno de los servidores públicos ahí expuesta, fue suficiente para saber que ninguno de los impartidores de justicia tienen la capacidad de juzgar con el criterio, con la sapiencia, con la pericia que se necesita para un raciocinio jurídico.
Pero no nada mas es el sistema judicial quien padece de esta falta de conocimiento y que ha sido “juzgado por la sociedad”, es también todo el sistema de gobierno -incluido el administrativo y legislativo- El reflejo que presentó “Presunto culpable” es solamente una minima parte de lo que es el sistema penitenciario en México y los medios de comunicación hoy dicen, mandan, y juzgan, pero hay que recordarles que son medios, no jueces. Los únicos que podemos hacer una valoración sobre lo que acontecen somos nosotros como mexicanos, pero lamentablemente también estamos inmersos a ello.
Por eso, también nosotros somos presuntos culpables. Presuntos culpables porque hemos mantenido a un sistema obsoleto, viejo y corrupto; presuntos culpables porque no hemos decidido qué queremos como país; presuntos culpables porque votamos por los viejos políticos reciclando la porquería que en ellos hay y dejando que gobiernen los incapaces; presuntos culpables porque queremos serlo y no hemos decidido hacer algo por nosotros mismos.
Sí, Presunto culpable nos dejó un sabor amargo, de molestia, de ira, de enojo. Sin embargo, volvemos a la vida real donde seguimos viviendo lo que hemos venido viendo desde siempre. No cambiamos nada, no hacemos nada.¿Por qué? Porque no nos importa seguir siendo presuntos culpables del secuestro de nuestro país.
Comentarios