Desde que nació el capitalismo como modelo económico, los mercados han estado manejando “libremente” la economía del mundo entero, dejando atrás a la fuerza del Estado que, bajo condiciones precarias, ordena su regulación a través de leyes y mecanismos que le permiten actuar como lo han hecho.
Hoy, las consecuencias del Capitalismo se vuelven presente una vez más. Hace 3 años, el mundo se cimbro al conocer la crisis hipotecaria por la cual atravesaba Estados Unidos y que golpeó a las economías internacionales, lo que obligo a que los mercados huyeran hacia el oriente -principalmente China y Japón – quienes no resintieron el golpe fugaz y certero de la crisis que se acercaba.
A partir de ese momento, los países europeos hicieron énfasis en sus mercados y todas las economías internas de cada miembro de
La identidad Europea simplemente dejó de existir. El modelo implementado en los tratados de Lisboa feneció a partir que los mercados decidieron ser únicos y expandir el crecimiento económico que se pensaba tendría al Euro como moneda de transacción mundial. Las bolsas europeas se desploman por el fino camino que se encuentra Grecia, Rumania, España e Italia como principales países que necesitan recursos del Banco Europeo para poder solventar la crisis que se les vino encima.
¿Qué sucede en América del norte? El mismo camino. Estados Unidos ha puesto nuevamente en peligro con carácter de “cuidado” las economías mundiales. Las decisiones políticas se han visto mermadas por la incapacidad de establecer reglas fijas en los mercados bursátiles que desde décadas han estado trabajando a favor de los grandes consorcios y México debe poner en alerta todo lo que se produce y se exporta porque tal vez, y solo tal vez, Estados Unidos deje de ser nuestro principal socio comercial.
Estamos viviendo un nuevo rumbo económico, donde posiblemente en pocos años, el mercado no se encuentre en el Occidente, y Estados Unidos ya no tenga la potencia –ni la presencia - a nivel mundial para convertirse en un espectador de los mercados internacionales.
El eje económico va cambiando y todo apunta a que los países asiáticos serán los protagonistas de un nuevo modelo que regule los intercambios bancarios y bursátiles, dejando a un lado a aquellos que lo tuvieron todo, que ganaron todo y lo perdieron todo.
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