Estamos llegando a la recta final de la administración calderonista y así entonces decidir “nuevamente” el futuro de nuestro país y cumplir con nuestra constitución que es votar por aquél –o aquella- para presidente.
Todos los partidos ya arrancaron motores y no quedarse atrás como en muchos estados se ha visto; el PRI lleva claramente una ventaja, con o sin presidenciable, tanto en las encuestas como en los estados gobernados. El PAN por su parte aun no define quién será su candidato a representarlo y en las mismas circunstancias se encuentra una izquierda dividida entre Andrés Manuel y Marcelo Ebrard.
Sin embargo todos los candidatos tienen una clara y mala relación entre sus propuestas y el marketing político. Aquellos que intentan presumirlo, caen en una propaganda carente de impacto y fuerza al votar. Nadie ha combatido a aquello que se necesita para despuntar en las encuestas y que sea considerado no por su imagen, sino por su talento y las tablas que tiene en la política.
Hoy sabemos que el Internet será el medio más eficaz para llegar al electorado, sin embargo, la www es solo una herramienta. Los partidos todavía se sienten más cómodos difundiendo sus mensajes a través de la televisión y otros medios convencionales, y a menudo usan la red para lo mismo, difundir mensajes dejando a un lado las propuestas y el impacto social.
A ello deben recurrir y pensar en un gasto mesurado y transparente en sus campañas políticas. La sociedad tendrá que discutir sobre lo costoso que es la democracia en nuestro país y el dinero mal proporcionado. Mientras se les da millones de pesos a cada partido para su campaña, existen 52 millones de pobres que necesitan esos recursos para que el Estado aplique medidas cautelares y así revertir esa cifra.
Bajo estas dos situaciones, el político que pretenda ser el candidato oficial de su partido debe antes que nada, pensar en la sociedad y a aquellos votantes que desee convencer que él sí tiene la capacidad de poder ligar propuesta- ejecución- resultado. ¿A qué me refiero? Simplemente que sus propuestas estén fundadas y con la asertividad que pasarán al pleno, que serán discutidas, analizadas y en su momento aprobadas o desechadas, pero que exista el trabajo político.
Basta de mentir y decir que “POR AMOR A MÉXICO” “PRIMERO LOS POBRES” “MÉXICO, ADELANTE” “COMPROMISO QUE CUMPLE” sean la manera idónea de refrendar el voto. Señores, si desean que México “les crea” hagan lo suyo…hacer política.
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