Los expertos dicen que en el póquer se debe jugar pensando como un profesional, pues no siempre se ganan partidas con manos valiosas. Hace falta meterte en el cuerpo de tus contrincantes. En base a ello y tratando de considerar el juego de póquer donde todos los jugadores reciben cinco cartas teniendo la oportunidad de cambiar su jugada al inicio; la política mexicana se engalana en hacer partícipe de un ejemplo de ello.
Colocando nuestra baraja política, tenemos que hace una semana, Marcelo Ebrard –jefe de gobierno del Distrito Federal- tenía carta alta, mientras Andrés Manuel López Obrador mantenía su escalera de color. Una vez abierta la baraja se supo cómo un secreto a voces era revelado. Marcelo por su parte, hizo un trabajo estupendo al no mantener baja la guardia, sin embargo, la enseñanza estriba que en política la paciencia es una virtud admirable y él ya supo que lo suyo se encuentra en el 2018.
Por su parte, los que aun siguen en disputa por saber quién será el ganador en su encuentro local son los panistas, quienes encabezados por Gustavo Madero ha barajeado las cartas de manera imparcial, pero dentro de los que conocen ubican que en la última ronda Josefina Vázquez Mota tiene una escalera imperial. Ernesto Cordero, que empezó con una tercia de diez su última carta no le favorece, por lo que puede pagar por ver y así ya quitarse el estrés y la fatiga de ser un competidor gris. De Santiago Creel no hablamos, pues de antemano sabemos que su jugada no tiene futuro.
En la mesa roja vaya que existieron las pujas por conocer al ganador del encuentro entre dos grandes jugadores en la baraja política: Enrique Peña Nieto y Manlio Fabio Beltrones. Ambos conocidos y admirados dentro del casino priista, donde nacieron los traidores pero a la vez los valientes, donde figuraron personajes trascendentales pero también los cobardes. Ahí, todos le apostaban un 10 a 1 por el hombre mexiquense, aquél que puede –y se cree- pueda llevar nuevamente al partido tricolor gobernar al país. Y sí, las cartas se encontraban marcadas. Manlio Fabio Beltrones se desiste “por el momento” de no ir por la grande, dejando que el póquer de reyes de Peña Nieto fuera abierto a anuencia de los presentes.
Sí, ya tenemos a un par de reyes y posiblemente una reina sea la mano en enero del próximo año como los futuros presidenciables Ubicados, conocidos y a la espera de iniciar con banderazo la contienda presidencial. Una vez repartidas las cartas, cada uno mostrará su juego, su estrategia, su cambio de carta por una nueva y entonces sabrán que como en la política, el póquer es un juego de pensamiento, de análisis matemático y que el orden es un factor importante, ya que hay que apostar bien y retirarse cuando sea necesario. Entonces y hasta en julio del 2012 sabremos quién será el ganador no por sus naipes, sino por el color de estos.

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