
En esta semana, México ha conocido el poder de la psicosis colectiva y la restricción de garantías y lo que ella trae como consecuencia, y más siendo un país donde cualquier problema adquiere la fuerza de un asunto de Estado.
A partir de que el mundo conoció a la influenza porcina y que después cambió de nombre por el de influenza humana, ha circulado por internet todo tipo de mentiras y engaños acerca del nacimiento de esta epidemia y que deja al descubierto la estúpida manera de pensar de unos cuantos, para que aquellos que no tienen un raciocinio objetivo, lo crean sin despacho alguno.
Ciertamente, mi visión política no deja de preocuparme por los acontecimientos, pero considero que ningún país, --por mucho poder que este ejerza—debe de poner en riesgo la salud de sus ciudadanos.
En los circulares por la red, se expresan las coincidencias de la llegada de Barack Obama a México y la supuesta negociación que Felipe Calderón llegó con él para difundir a esta nueva epidemia donde el mundo científico desconocía y que nos tomó por sorpresa.
Estas aberraciones son parte de una estrategia política, para descalificar y denigrar la conciencia ciudadana, ¿Cómo creen que una Organización Mundial de la Salud se preste a un juego tan ruin como el que lo plantean?
Es una verdadera mentada de madre creer que es un asunto político y que todo ha sido orquestado para disfrazar a la crisis. Esta epidemia es una alerta real; la influenza porcina ya existía, no era nueva para el mundo, pero su mutación sí. Se especulaba que una nueva bacteria nacería en diez años, puesto que el cambio climático; la destrucción de los ecosistemas; la contaminación de los mares y de la tierra formaría un nuevo brote de epidemia.
Le tocó a México ser el protagonista de esta influenza humana, como lo fue Asía con el sars y la gripe aviar, como lo fue Europa con la viruela y la peste, etc. Tomemos conciencia de lo que sucede en nuestro país y hagamos un espacio para la información veraz, objetiva y analítica. No te dejes influenciar por la ignorancia de aquellos que creen ser más inteligentes que tú asumiendo dotes de conocedores del ámbito político porque no lo son. Al fin de cuentas, tú eres el único que puede darle importancia o no al correo escrito por un estúpido.
A partir de que el mundo conoció a la influenza porcina y que después cambió de nombre por el de influenza humana, ha circulado por internet todo tipo de mentiras y engaños acerca del nacimiento de esta epidemia y que deja al descubierto la estúpida manera de pensar de unos cuantos, para que aquellos que no tienen un raciocinio objetivo, lo crean sin despacho alguno.
Ciertamente, mi visión política no deja de preocuparme por los acontecimientos, pero considero que ningún país, --por mucho poder que este ejerza—debe de poner en riesgo la salud de sus ciudadanos.
En los circulares por la red, se expresan las coincidencias de la llegada de Barack Obama a México y la supuesta negociación que Felipe Calderón llegó con él para difundir a esta nueva epidemia donde el mundo científico desconocía y que nos tomó por sorpresa.
Estas aberraciones son parte de una estrategia política, para descalificar y denigrar la conciencia ciudadana, ¿Cómo creen que una Organización Mundial de la Salud se preste a un juego tan ruin como el que lo plantean?
Es una verdadera mentada de madre creer que es un asunto político y que todo ha sido orquestado para disfrazar a la crisis. Esta epidemia es una alerta real; la influenza porcina ya existía, no era nueva para el mundo, pero su mutación sí. Se especulaba que una nueva bacteria nacería en diez años, puesto que el cambio climático; la destrucción de los ecosistemas; la contaminación de los mares y de la tierra formaría un nuevo brote de epidemia.
Le tocó a México ser el protagonista de esta influenza humana, como lo fue Asía con el sars y la gripe aviar, como lo fue Europa con la viruela y la peste, etc. Tomemos conciencia de lo que sucede en nuestro país y hagamos un espacio para la información veraz, objetiva y analítica. No te dejes influenciar por la ignorancia de aquellos que creen ser más inteligentes que tú asumiendo dotes de conocedores del ámbito político porque no lo son. Al fin de cuentas, tú eres el único que puede darle importancia o no al correo escrito por un estúpido.
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