Terminaron los desvelos, los recorridos, las encuestas amañanadas, la compra de despensas, etc. Las Alianzas fraguadas por el PAN y el PRD surtieron efecto pues lograron lo que parecía impensable: arrebatarle al PRI sus mayores tesoros; Oaxaca y Puebla. Ambos estados los gobierna el partido tricolor. Sin embargo, la sociedad y el voto de castigo para los gobernadores por sus actos de corrupción, se mostraron en las urnas dando fin a décadas improductivas y malos manejos.
Empero, ¿qué paso con esa gran reforma electoral que la clase política había defendido hace tres años a capa y espada? Todos y cada uno de los actores políticos defendió en tribuna que los mexicanos seríamos los grandes beneficiarios por ahorrarnos millones de pesos en las campañas políticas, en difusión de medios, y cero guerra sucia, etc. Manlio Fabio Beltrones dio cátedra de un discurso memorable; Santiago Creel -entonces coordinador de la bancada panista- pretendió demostrar que él no era Fox y que tenía un compromiso con el país mientras que Carlos Navarrete profundizó el supuesto fraude que se había dado con su ex jefe Andrés Manuel.
Y tal como ocurre en nuestro país de las maravillas... nada. Simple y llanamente fue un teatro político que montaron junto con los medios de comunicación quienes levantaron su voz por este "recorte" a sus ingresos. Los puntos eran limitar la imagen de candidatos en medios masivos de comunicación, recortar al IFE su presupuesto y de paso eliminar a sus consejeros electorales, resaltar el debate político, tener candidatos libres de cualquier delito y honrados y perfeccionar un sistema político incrédulo que los mismos candidatos habían ensuciado.
Hoy, a tres años los partidos ni cumplieron el pacto, ni las instituciones electorales acataron la ley, y los candidatos hicieron lo que quisieron dejando ver que todo sigue tal cual o peor.
El PRI refrendó seis estados, tres ganó y tres perdió. La Alianza PAN-PRD conquistó Puebla, Oaxaca y Sinaloa y perdío estados representativos de ellos. Calderón pierde porque practicamente sus dos últimos años serán al modo del PRI y bajo el sello de Manlio Fabio en el Senado de la República y por último, una sociedad que vuelve a perder porque una vez más se siente defraudada ya que las millonarias campañas y el dinero gastado -ya a la basura-, hubiera servido para levantar a Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas, estados que se encuentran literalmente ahogados, por el huracán Alex, el verdadero peligro para México.
El corte de caja que México tiene es un asesinato al candidato por el gobierno de Tamaulipas, a un ex candidato acusado de lavado de dinero y lenocinio; tres impugnaciones ante los tribunales electorales, un capricho de un perdedor, una alianza amorfa de ideología, quinientos mil nuevos empleos esperando a ocho millones de desempleados, cuatro grabaciones ilícitas presentadas por el partido en el gobierno, tres anuncios del Ejecutivo Federal a tres días de llevarse a cabo las elecciones estatales, cien millones esperando un quinto partido y lo que suceda al momento de terminar este artículo.
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