Tal parece que el PRD en manos de Acosta Naranjo pretende conquistar lo que muchos, pero muchos partidos políticos quisieran: armonizar la política.Sus logros alcanzados en menos de dos meses hacen notar que su postura como jefe nacional de los amarillos puede más, que las riñas internas del propio PRD.
Aunque la tribu radical izquierda unida pretenda hacer suya la institución de izquierda, Acosta Naranjo ha sabido manejar el interés personal con el interés institucional, es decir, sus acciones van muy encaminadas a lo que podría ser un buen negociador político.
Su función al frente del Partido del Sol Azteca al inicio fue cuestionada, por su calidad de militante y partidario de Nueva Izquierda, la corriente que apoya a Jesús Ortega. Se puede interpretar como parte de, sin embargo actúa conforme a lo que el partido necesita y requiere: unidad.
Primero, ha tomado una distancia enorme entre la figura de Andrés Manuel, esa figura que pesa y mucho en las filas de sus militantes. Aunque no comparto ni la ideología ni la esperanza del caudillo tabasqueño, reconozco que el PRD tuvo un peso político cuando el “peje” estaba al mando y que entre rencillas y rencores, Andrés cobro la factura de su liderazgo.
En segunda, ha cerrado filas o intentando cerrarlas, logrando el apoyo de las cámaras y gobernadores que se sienten con la camiseta puesta, las siglas de Patria para todos la llevan como un tatuaje, trae el respaldo de aquellos militantes que buscan precisamente institucionalizar lo que queda del PRD, y creo que la chamba la está sacando al realizar pactos institucionales y acuerdos entre los dirigentes nacionales del PAN y PRI.
¿Esto es un logro para el PRD o para él? En definitiva para ambos, puesto que el PRD lo veíamos más que muerto en las elecciones próximas del 2009 toda vez que la crisis que enfrenta todavía, se dispersa con la imagen que Acosta Naranjo le ha dado al mismo partido político.
Comentarios
Eso era, precisamente, lo que platicábamos el otro día. El reto del PRD es lograr, en un sentido amplio, su institucionalización. Dicho en otras palabras, requiere trascender el liderazgo de sus caudillos tribales.
Lejos de posiciones doctrinales --que a la sazón son más bien residuos inconexos de un otrora pensamiento de izquierda bien articulado--, el PRD requiere conocer y reconocer su importancia dentro del espectro político. El país lo requiere como un mecanismo necesario para la representación de intereses y conciencias que evite el surgimiento de organizaciones que utilicen la violencia como sistema de representación y acción política, tal y como ocurrió en los 70s.
El PRD es necesario para dar solidez y consistencia a un endeble sistema de partidos como parte del proceso de liberalización política.
Acosta parece ser un buen líder. Sin embargo, la pregunta es si lo dejarán realmente convertirse en el punto de quiebre que le permita al PRD dejar de ser un partido de choque para convertirse en un partido de gobierno.