
Hace mucho que no volteo mi concentración en el legislativo local, -y eso que estoy cursando un diplomado de Derecho Parlamentario- pero en estos meses, han estado haciendo ruido una iniciativa que no suena mal, pero ¿estará destinada a ser una letra muerta?
La Ley de Protección al Sexoservicio para el Distrito Federal, tentativamente y a grandes rasgos, busca reconocer la dignidad de las y los sexoservidores; garantizar el ejercicio de sus derechos; regular el ofrecimiento y ejercicio de ese servicio; establecer las bases para una cultura de respeto y no violencia hacia quienes se dedican a esa práctica, y normar las políticas, medidas, acciones y programas gubernamentales que contribuyan al desarrollo integral de estas personas.
Esta iniciativa se suma a la que en esta materia presentó también la bancada del PRI en la ALDF, pero va más allá al proponer en su artículo quinto que "el sexoservicio en el Distrito Federal es lícito", es decir, se legaliza en toda su extensión y se incluye un segundo párrafo que detalla que "el gobierno reconoce la dignidad de las y los sexoservidores y que el trabajo sexual es tan digno y respetable como cualquier otra actividad lícita".
¿Porqué ahora pretenden nuestros legisladores atender un tema social tan milenario? ¿Acaso podrán dar recibo de honorarios? ¿Quién será el patrón, en cuanto a su inscripción al IMSS? Puedo seguir la hipótesis de proteger este trabajo que en forma no esta regulado y que sin duda aumenta en cuanto a sustancia y modo.
Según el Convenio de las Naciones Unidas para la represión de la trata de personas y de la explotación de la prostitución ajena, de 1949, ratificado por 72 Estados: “la prostitución y el mal que la acompaña, la trata de personas... son incompatibles con la dignidad y el valor de la persona humana...”
Probablemente se busca acabar con la mafia del sexoservicio, y asi terminar o erradicar con la manera “fácil” de conseguir dinero. Todo aquel o aquella que se dedica a este trabajo gana mucho más que trabajando en una empresa por un salario mínimo pero el proyecto en definitiva, queda muy lejos de legalizar a la prostitución.
Generalmente la mujer prostituta o el hombre prostituto provienen de hogares disfuncionales, sus relaciones tanto con la madre como con el padre son problemáticas, el abuso o violación sexual suelen existir en la toma de decisión.
La iniciativa de ley propuesta implica ser objetiva, analítica y con conocimiento de la prostitución, implica conocer porque existe este ejercicio y su manera de ejercerlo y asi, trascender en la vida jurídica. Ahora el debate será si la prostitución en verdad es una profesión u oficio que se tenga que reglamentar o un acto en la cual es –y seguirá- una alternativa de saborear la vida. Ahora si que el maestro García Marquez, tendrá que (re)escribir las memorias de mis putas "trabajadoras"...
Comentarios
Yo creo que, en este caso, sí habría que voltear la mirada hacia la manera en que otros países han instrumentado normas en este campo, y no sólo ver las normas en sí mismas, sino también los resultados y ajustes que se hayan tenido qué hacer.
Ahora sí, comentario plano! Saludos.