Tras el lamentable accidente en la cual perdieran la vida el Secretario de Gobernación y el ex titular de
Obama ya es presidente electo y con él, trae el cambio que Estados Unidos necesita sobre todo bajo las circunstancias que esta viviendo. La crisis económica; la guerra contra medio oriente que ha durado cerca de 5 años, la imagen presidencial, etc, son algunos problemas que Barack Obama necesita resolver y principalmente, darle credibilidad a la institución que éste representa.
La victoria del ala demócrata no es un regalo de la ciudadanía. Ciertamente, la elección ha sido una de las más ejemplares en términos democráticos y participativos. Pero ahora estriba en que la confianza depositada debe ser redituable para los norteamericanos.
La sociedad americana se cansó de las falsas promesas por parte del gobierno actual, se cansó de ver al dólar cómo se devaluaba luego que el euro superara por mucho a la que se consideró la moneda de intercambio internacional, se desespero cuando no podían creer que una crisis los alcanzaría en pleno siglo XXI.
Por eso votaron por el cambio que Obama promulgaba en todos sus actos electorales. Estas palabras; cambio y transición, implican muchas definiciones que en política pueden ser contraproducentes. Fox utilizó y gastó tanto estas palabras en campaña, que una vez siendo presidente, ni cambio ni transición, simplemente México perdió la confianza en su presidente.
Si analizamos la campaña de Barack de manera general, vemos que su agenda política se enfocó en una planeación y modernización del sistema político norteamericano. Donde sus discursos exaltaron los ideales y una visión de querer una Norteamérica sólida.
Así ganó Obama. Probablemente no sea el más experimentado políticamente como diría McCain, pero su triunfo fue gracias a los experimentos… de un republicano.
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