
Tal parece que la palabra “alianza” esta formando un significado negativo en la democracia de nuestro país. La historia misma, nos ha dado muestras que las alianzas han sido tanto benéficas como torpes: tenemos a la Triple Alianza encabezada por el gran imperio azteca que ciertamente, logró fortalecer el poder entre sus aliados, pero así también, no pudieron contra los españoles y los pueblos sumisos que también se “aliaron” para destruirlo.
En Europa, las “alianzas” tienden a ser más sutiles, ya que su forma de conquistar al poder es a través del matrimonio y encabezando guerras en contra de sus adversarios. España con Francia, Inglaterra contra y con España, Portugal contra Inglaterra, Italia con Alemania en contra de Inglaterra, etc, todo aunado a la protección de la corona y al fortalecimiento entre familias.
Teniendo resultados positivos y negativos entonces proviene la pregunta ¿Qué hay de malo en aliarse? Pues mucho y nada y dependiendo a qué se debe la alianza. La cuestión es ¿porqué aliarse? ¿para qué aliarse? y la última pero no la menos importante ¿con quién aliarse? Estas son las principales preguntas que debemos responder antes de cuestionar las alianzas entre partidos políticos y en especial, la dada entre el PAN y el PRD.
Las bases y los fundamentos que encabezan cada partido político son muy distintos, no hay cuadratura entre los principios de una izquierda y los fundamentos de una derecha. Los ataques no solamente provienen de la misma clase política, sino de la misma militancia. No es posible que el PAN o el PRD recurran a esta táctica de guerra muy útil, cuando en sus filas existen buenos elementos a candidatos, y no es posible que siendo así, busquen externos o de diferente partido al propio.
Tenemos a tres candidatos a gobernador que han sido militantes del PRI o excluidos de su propio partido y que buscan a toda costa vencer a sus propios amigos-adversarios.
El problema no es la alianza, no es quién sea el candidato, el problema es que falta una identidad, una visión de qué es lo que se pretende y qué es lo que se busca para así entonces, tener fundamento para realizarla.
No cuadran los elementos para gobernar a favor de la sociedad cuando un partido que no reconoce al presidente constitucional y el partido de él mismo quieren hacerlo. No cuadra la ideología conservadora con la visión social izquierdista. Los dos proyectos alternativos simplemente dejan a la deriva a una sociedad confusa, donde no buscan aliarse, sino trabajar en conjunto. Probablemente trabajaran sus diferencias por separado, pero no gobernando…
En Europa, las “alianzas” tienden a ser más sutiles, ya que su forma de conquistar al poder es a través del matrimonio y encabezando guerras en contra de sus adversarios. España con Francia, Inglaterra contra y con España, Portugal contra Inglaterra, Italia con Alemania en contra de Inglaterra, etc, todo aunado a la protección de la corona y al fortalecimiento entre familias.
Teniendo resultados positivos y negativos entonces proviene la pregunta ¿Qué hay de malo en aliarse? Pues mucho y nada y dependiendo a qué se debe la alianza. La cuestión es ¿porqué aliarse? ¿para qué aliarse? y la última pero no la menos importante ¿con quién aliarse? Estas son las principales preguntas que debemos responder antes de cuestionar las alianzas entre partidos políticos y en especial, la dada entre el PAN y el PRD.
Las bases y los fundamentos que encabezan cada partido político son muy distintos, no hay cuadratura entre los principios de una izquierda y los fundamentos de una derecha. Los ataques no solamente provienen de la misma clase política, sino de la misma militancia. No es posible que el PAN o el PRD recurran a esta táctica de guerra muy útil, cuando en sus filas existen buenos elementos a candidatos, y no es posible que siendo así, busquen externos o de diferente partido al propio.
Tenemos a tres candidatos a gobernador que han sido militantes del PRI o excluidos de su propio partido y que buscan a toda costa vencer a sus propios amigos-adversarios.
El problema no es la alianza, no es quién sea el candidato, el problema es que falta una identidad, una visión de qué es lo que se pretende y qué es lo que se busca para así entonces, tener fundamento para realizarla.
No cuadran los elementos para gobernar a favor de la sociedad cuando un partido que no reconoce al presidente constitucional y el partido de él mismo quieren hacerlo. No cuadra la ideología conservadora con la visión social izquierdista. Los dos proyectos alternativos simplemente dejan a la deriva a una sociedad confusa, donde no buscan aliarse, sino trabajar en conjunto. Probablemente trabajaran sus diferencias por separado, pero no gobernando…
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