
Desde que inicio la pelea por conquistar la presidencia de Estados Unidos, Barack Obama no solo se enfrentó a John Mc Cain como su contrincante, sino también a una mujer que por sí misma, vale mucho como política: Hillary Clinton.
Su vida la conocemos muy bien: esposa del presidente “infiel”; precursora de movimientos políticos importantes a causa de la niñez y la mujer; autora de diversas publicaciones en periódicos y del libro autobiográfico Living History; ex senadora por el estado de Nueva York, y ex candidata a la presidencia de Estados Unidos que al verse rebasada por Obama, decidió mantener el margen de lo correcto y apoyar al hoy presidente.
Su recompensa fue mucho más allá de lo que hubiera esperado Hillary: ser la Secretaria de Estado –algo así como la Secretaria de Relaciones Exteriores- ocupando un lugar pródigo en el gabinete de Barack Obama.
Hoy, se ha vuelto la mujer más influyente de su país, más poderosa y con más presencia política superando a Michelle Obama. Ella toma las decisiones con la mentalidad de presidente. Su presencia impone, domina, atrapa, y ejerce un dominio absoluto, más que cualquiera, Hillary tiene lo que a muchos jefes de Estado les falta: actitud calculadora y visión de liderazgo, características natas de todo político nato.
Por ello las notas de ocho columnas en los diarios, la frecuencia de su imagen dentro de los noticieros, etc. Su visita a México no es casualidad ni un hecho protocolario: Estados Unidos está asumiendo el papel que le toca dentro de la lucha en contra del crimen organizado.
México esta sumido en una guerra que no ha podido controlar ni frenar. Ciudad Juárez es una tierra sin ley, Chihuahua poco a poco se va quedando sin población y por ende, sin gobierno, estados como Monterrey, Sinaloa, Sonora cada vez son más vulnerables ante el clima de criminalidad. El foco rojo ya alertó al país vecino con la muerte de sus compatriotas en la Embajada Norteamericana y para ello no hay mujer más preparada y con el compromiso que la política hoy necesita: Clinton tenias que ser.
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