
Al inicio del sexenio calderonista, se pensaba meticulosamente estructurar una reforma laboral que pudiera conducir al país en la competitividad y a la modernidad respetando las garantías constitucionales y asumiendo un progreso hacia el futuro del trabajador.
Hoy, esa realidad ha subido a tribuna por la bancada del PAN en la casa del pueblo, previniendo lo que tal vez, sea la reforma más polémica –dejando atrás la electoral o la fiscal- que el país necesita, ¿por qué? porque toca el tema más sensible para el mexicano: el trabajador, ese que labora ocho horas diarias con un día de descanso con un salario de cincuenta y siete pesos diarios.
Definitivamente, la ley Federal del Trabajo que reglamenta el articulo 123 constitucional, cuenta con demasiadas deficiencias legales; así también, no ha sido modificada en casi cuarenta años lo que ha provocado que exista un abuso por parte del patrón y dejando a un lado la realidad social que vive el mercado laboral que es ser contratado por tres meses; por comisión asimilable a salario; por tiempo determinado sin prestaciones de ley; por intermediarios; etc.
Hoy, México sufre de un desempleo masivo a nivel nacional: no hay trabajo y los recortes de personal son cada vez más recurrentes así como la reducción de los salarios so pena de quedar despedidos si no acepta el trabajador, etc. Esa es la realidad que vivimos constantemente para poder mantener nuestra única fuente de trabajo.
La propuesta de la fracción panista busca un equilibrio entre el empleador y el empleado y una competitividad que exija al trabajador mayor esfuerzo y dedicación a su fuente de ingresos, busca transparentar la “hidra sindical” que si bien es cierto debe velar por los intereses de sus agremiados, éste favorece más a sus líderes.
Pero también promueve el trabajo por temporada y por "capacitación inicial", así como el pago por horas, y con ello se contravienen las disposiciones constitucionales que tienen que ver con la estabilidad en el trabajo y la obligatoriedad de la seguridad social.
Por lo pronto, ya se empieza a gestar un rechazo rotundo por la primera propuesta. Tendremos que esperar la reforma laboral de la bancada priista que vendrá en sentido “proteccionista” al sindicato y al derecho de huelga y la propuesta perredista que buscará los intereses más sociales, procurando los derechos adquiridos del trabajador.
La más polémica de las reformas ha nacido, el PAN ha dado la pauta para el debate y la negociación, ahora a esperar que los Diputados trabajen y de San Lázaro emane una reforma que procure los intereses del trabajador y fortalezca la competitividad que busca el patrón.
Comentarios