
México es un país muy afortunado en muchos sentidos: a nivel cultural, a nivel social, a nivel climático pero sin duda alguna, a nivel histórico. Muchas plumas han plasmado el sentir nacionalista y prosaico a través de los siglos; desde escritores como Miguel León Portilla, hasta cronistas como el maestro Carlos Monsiváis quienes muestran al mundo, lo grande que es nuestra patria.
Las festividades que el gobierno realiza, se ubican en el contexto de los últimos doscientos años de vida, que, sin embargo, no significan el inicio ni el fin de nuestra historia. Tenemos atrás otros cuatrocientos años, llenos de riqueza, de simbolismo y de tiempos que piden no ser olvidados.
Para ello, éste artículo hace mención a los personajes que nos han dado patria, espíritu y orgullo mexicano. Daré en primer lugar el reconocimiento al gran Nezahualcoyotl, hombre, rey y poeta que a través de sus versos conocemos al México romántico, sensible y ávido del conocimiento cultural que alcanza su plenitud y apogeo con nuestra raza azteca, esa que sucumbió al encanto del falso Quetzalcoatl.
Ya en la etapa conquistada, cabe hacer mención de todos los franciscanos que llegaron a evangelizar al pueblo mexica. Fray Bartolomé de las Casas, Vasco de Quiroga, Fray Bernardino de Sahagún, etc. A todos ellos la historia los reconoce como sus pastores y México como sus arquitectos doctrinarios, aquellos que forjaron una cristiandad que hoy sigue vigente y convive como cultura mexicana.
Sí, somos grandes como país. Tenemos la fortuna de que la Décima Musa sea mexicana: Sor Juana Inés de la Cruz. Mujer de palabras fuertes, diva entre la poesía lírica y amante entre los dodecasílabos y los alejandrinos. Nadie como tu, ninguna como tu.
Son palabras mayores sostener que la historia de México se debe volver a contar para rescatar una identidad que aun no poseemos, que aun no sentimos y que la “Suave Patria” escrita por el gran López Velarde se impregne en la sangre del mexicano contemporáneo.
En tiempos de la insurgencia, rescatamos a Fray Servando Teresa de Mier que a través de su ideología logró transformar un México colonizado, un México sobajado. Sus testimonios hacen que la Historia de la revolución de la Nueva España sea obra de obligación para todo amante del tiempo pasado.
¿Qué sería de nuestro país sin historiadores tan completos como Vicente Riva Palacio? México a través de los siglos es una obra monumental, digna de ser elevada a enciclopedia o diccionario histórico mexicano, pues deja claro el pensamiento y visión de los hoy personajes que forjaron a esta nación.
Comentarios