Como lo hemos publicado anteriormente, Mouriño esta herido, pero no muerto. Tiene una mordedura de un animal político, sin saber que ese animal político puede estar preparando el segundo ataque hacia el cachorro de los pinos.Pero ciertamente, el jefe ha salido para cuidar al hombre que entre sus manos, debe cabildear las reformas que el país necesita y negociar con todos los actores políticos convenciendo la modernización del sector energético, y en reunión con el presidente Felipe Calderón, los gobernadores panistas cerraron filas en torno al secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, al que dieron su respaldo “ciento por ciento”.
Por su parte el Partido Acción Nacional a nombre de Germán Martínez, avala la honorabilidad de Juan Camilo, como lo hace todo “pater familias” cada vez que un hijo suyo necesita alivio, protección, pero sobre todo consuelo.
Y esa es la obligación del partido: estar atrás de sus lideres políticos y ser escudo ante ataques enemigos. Felipe ha dado la cara por Juan, el Partido lo esta respaldando, pero... ¿Juan podrá con la lápida que ha tumbado Andrés Manuel entre su espalda? Puede que no.
No es por no creer en él, o dejar a un lado las convicciones partidistas, pero creo que hay un elemento importante que ningún político debe olvidar hoy día, puesto que el enemigo aprovecha cualquier situación que cause o su muerte o la fuerza que es la política misma: la ética.
Mas haya de lo legal y jurídico, y lo público y privado, esta lo ético; ¿que es lo bueno y lo malo? ¿Si firmo bajo mi calidad de servidor publico, traerá consecuencias inmediatas o a largo plazo? ¿Debo dejar mí puesto de funcionario público o seguir en mi papel de empresario apoyando causas políticas? Son cuestionamientos que tenia que hacerse Juan Camilo antes de firmar un documento privado. Ahora bien, hay que saber si realmente la Ley de Servidores Públicos restringe o deja a libre albedrío ser representante legal de una empresa privada sin traer repercusiones o infringir en un ilícito.
Ahora muchos ciudadanos cuestionan su honorabilidad; cuestionan el porque lo hizo cuando no tenia que hacerlo, y quieren cuentas claras, no amistades largas. Así es la política, tan amable pero cuando la promueves como una quimera, te destruye porque no lo es. Algo que jamás se debe ni se puede olvidar como ente político, es que el peso y el juicio social puede mas que cualquier sanción o suspensión de funciones, puede hacer Dioses vestidos de Mesías, o Diablos con traje azul; al final lo ético es lo que cuenta.
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