Como cada año, en Iztapalapa se vive una de las representaciones más importantes que tiene la fe católica: la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Es en Iztapalapa la delegación cuya población supera enormemente a Estados de la Republica como Puebla, Aguascalientes, Zacatecas, etc. y es en Iztapalapa donde Nueva Izquierda tenia su centro de votantes más activos dentro del PRD y que hoy, se demostró que la corriente ha vivido su propia muerte.Muchos vaticinábamos que Jesús Ortega sería el nuevo líder amarillo, y que si ganaba, Andrés Manuel y los suyos irían a pedir posada a las filas del PT o ya de plano, con una nueva organización política. Pero este lunes amanecemos que Alejandro Encinas, esta muy por arriba de su rival y que, si todo sale bien, se queda como el jefe de los amarillos a nivel nacional.
¿Qué paso con esa Nueva Izquierda que es la corriente más poderosa en el PRD? Pues tal parece que dejaron solo a un hombre que le hace falta liderazgo y la fuerza suficiente para poder competir a las grandes ligas. Jesús Ortega demuestra una vez mas que no es un buen dirigente político, mucho menos tiene el carácter para defender ideas o posturas partidistas, donde realmente Encinas si no las tiene, aparenta que si, pues aprendió mucho del tabasqueño quién tras bambalinas, apoyo la candidatura.
Los colaboradores de Jesús, quedaron callados ante el aplastante margen porcentual que ubicaba al gordito de barba blanca muy superior – encuestas hablan de un 5% a 6 % - ante un candidato seguro que podía ganar, puesto que la maquinara por lógica, le favorecería.
Iztapalapa era el centro de atención y la gloria para Nueva Izquierda, pues sus dirigentes políticos- Victor Hugo Círigo y René Arce- salieron de esa delegación y conocen la zona a la perfección, por tanto era obvio que alzarían la mano del Chucho mayor. ¿Qué sucedió? ¿Las cuentas se inflaron o simplemente no hubo operación política?
Probablemente se debió a la falta de consensos para distribuir las cuotas de poder donde el PRD es bueno para traicionar o tal vez, quieran seguir con esta lucha frenética que ha llevado Lopez Obrador contra el gobierno Calderonista y le han apostado a las calles en vez de mesas de debate y dialogo.
Felipe Calderón debe ahora enfrentarse al fracaso por parte de los Chuchos, pues durante la gestión Lopez- Encinas no habrá dialogo con la administración que necesita acuerdos y consensos por parte de la izquierda mexicana; no habrá debate en esa izquierda que ha perdido la esencia de la lucha social y le ha apostado a la conglomeración popular y radical. Andrés Manuel lo ha ganado todo: seguir entre los medios para sentirse vivo, descalificar a sus adversarios para estar en la escena política y lo mas importante, el partido político que estaba en su contra.
Veremos cual será la estrategia de Jesus Ortega y de Nueva Izquierda en los próximos meses, si alinearse a la postura de Encinas al llevar como bandera el distanciamiento con Felipe Calderón, o definir su propia división de negociación alcanzada en el Congreso de la Unión, o en su defecto hacer su crucifixión y resucitar al tercer día, al final todo queda en Iztapalapa.
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