
Hoy Francia se vistió de gala al festejar un año más de la revolución Francesa y la toma de la Bastilla, el evento que dio origen a la Revolución Francesa. Durante la ceremonia, la Fuerza Aérea francesa hizo gala de su majestuosidad.
El desfile estuvo encabezado por el presidente Nicolás Sarkozy, acompañado por el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, y políticos invitados al desfile militar.
Como siempre, estos momentos históricos marcan a un Estado de alegría y por ende fortalece esa unidad como nación y de patriotismo, pero…¿Qué hay después de la revolución francesa?
Pues tal parece que todo sigue igual. Si bien es cierto que el Antiguo Régimen representó para Francia y al mundo un Absolutismo real, una ausencia de una representación popular y el papel privilegiado de la nobleza, vemos como esos pilares siguen funcionando hasta la actualidad.
Pues tal parece que todo sigue igual. Si bien es cierto que el Antiguo Régimen representó para Francia y al mundo un Absolutismo real, una ausencia de una representación popular y el papel privilegiado de la nobleza, vemos como esos pilares siguen funcionando hasta la actualidad.
Hoy, la Nobleza es representada por los nuevos ricos, aquellos que sirven para sí mismos, por aquellos que gobiernan a los países subdesarrollados donde la economía representa el 1% del PIB de esa "clase dominante".
Hoy, ese Absolutismo real ya no figura un Luís XIV, mucho menos “El rey Sol” sino un Hugo Chavez y un George W. Bush, que son lados opuestos pero tienen mucho en común; Su voluntad y forma autoritaria de gobernar hacen aplicable la frase “El Estado… soy yo”.
El clero y la representación papal - que en cierta medida fue omnipotente y sagrada- , mantiene esa fuerza y vive predicando el ejemplo que se le fue arrebatado por los pensadores del siglo XVIII.
Esa lucha donde la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano tomó fuerza y alma en las constituciones modernas, no se refleja ni en esencia pura, ni siquiera en su cuna, pues el descontento del pueblo galo hacia su presidente, es notoriamente palpable.
Por ello debemos hacernos esta pregunta ¿Hace falta una nueva revolucion francesa? ¿Qué ideología debemos tomar en el siglo XXI? ¿el libre mercado? ¿el neoliberalismo? ¿el socialismo utópico?
Sería bueno que empezáramos a formar un nuevo "contrato social"...
Hoy, ese Absolutismo real ya no figura un Luís XIV, mucho menos “El rey Sol” sino un Hugo Chavez y un George W. Bush, que son lados opuestos pero tienen mucho en común; Su voluntad y forma autoritaria de gobernar hacen aplicable la frase “El Estado… soy yo”.
El clero y la representación papal - que en cierta medida fue omnipotente y sagrada- , mantiene esa fuerza y vive predicando el ejemplo que se le fue arrebatado por los pensadores del siglo XVIII.
Esa lucha donde la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano tomó fuerza y alma en las constituciones modernas, no se refleja ni en esencia pura, ni siquiera en su cuna, pues el descontento del pueblo galo hacia su presidente, es notoriamente palpable.
Por ello debemos hacernos esta pregunta ¿Hace falta una nueva revolucion francesa? ¿Qué ideología debemos tomar en el siglo XXI? ¿el libre mercado? ¿el neoliberalismo? ¿el socialismo utópico?
Sería bueno que empezáramos a formar un nuevo "contrato social"...
Comentarios
Difiero un poco contigo, quizá por una visión más "optimista" de la política. A diferencia de lo que ocurría con los monarcas absolutistas, ahora, creo, hay más pesos y contrapesos que limitan el (más)arbitrario ejercicio del poder. De ahí que el concepto de "absoluto" lo sustituiría por "predominante". Y el problema sobre ello es, no tanto los arreglos institucionales, sino las instituciones (citando a Douglass North) informales: esos arreglos que van más allá de las normas.
Ya escribí mucho... mejor cierro la boca (o ato las manos).