Ha pasado más de año y medio que Felipe Calderón dejó la presidencia nacional de México, llevándose a rastras miles de muertos, un Estado Fallido, una guerra sin cuartel, una economía débil y la fractura del Partido Acción Nacional, aquél que lo llevó a la victoria. Si recordamos las elecciones presidenciales, veíamos una Josefina Vázquez Mota alejada –y cansada- del grupo del presidente en turno, manejando decisiones y eligiendo a su propio equipo de campaña. No se le puede reprochar la derrota cuando su partido la dejó sola. Hoy, los únicos sobrevivientes del “hijo desobediente” fueron aquellos que dejaron en bancarrota todo el sistema político que tenía el partido blanquiazul: Javier Lozano, Beatriz Zavala, Juan Francisco Molinar Horcasitas, Mariana Gómez del Campo y por supuesto el delfín de las batallas Ernesto Cordero. Todos mantienen un perfil bajo, ninguno se ha desempeñado o promovido como una carta fuerte, ni siquiera son competitivos an...
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